Luego de casi ocho años, Brasil volvió a mostrar déficit de la balanza comercial en enero, a raíz de la crisis internacional y la fuerte desaceleración de las exportaciones. El número negativo, que había sido anticipado por el viceministro de Desarrollo, Iván Ramalho, durante su reciente visita a Buenos Aires, fue de u$s 518 millones. El saldo fue el resultado de exportaciones por u$s 9.788 millones e importaciones por u$s 10.306 millones.
“El déficit de enero constituyó el primer resultado negativo mensual del comercio exterior del país desde marzo del 2001”, dijo el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior a través de un comunicado.
El mes pasado, las exportaciones de manufacturas brasileñas cayeron 34% en comparación con el mismo período de 2008, y sumaron u$s 4,3 millones. Por otra parte, el sector automotriz contabilizó un ingreso de u$s 170 millones, contra u$s 405 millones de enero de 2008, detalló la cartera. El secretario de Comercio Exterior, Welber Barral, dijo al respecto que en enero la balanza comercial brasileña fue “afectada por la crisis mundial, que no es brasileña, es externa”. El funcionario agregó que “el problema fue más de reducción de demanda que de baja de precios”. Las compras de bienes brasileños por parte de los Estados Unidos cayó 36%, de la Unión Europea, 27% y de la Argentina, 50%.
El déficit de enero resultó una sorpresa para el gobierno de Luis Inácio “Lula” da Silva, ya que en diciembre el saldo había reflejado un superávit de u$s 2.301 millones y en enero del año pasado, de u$s 922 millones. La crisis internacional impactó de lleno el mes pasado y generó tal preocupación que llevó a Brasil a tomar, la semana pasada, la polémica decisión de aplicar licencias automáticas a la importación de los productos contemplados en 24 capítulos de la Nomenclatura Común del Sur (NCS). Según había manifestado el gobierno, la medida fue aplicada a los fines “estadísticos”, pero luego de las fuertes críticas de los países vecinos y hasta de los propios industriales paulistas, Lula optó por dar marcha atrás. El mandatario brasileño recibió llamados de sus colegas de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Uruguay, Tabaré Vásquez.
La preocupación de Brasil, y de todos sus socios comerciales, es que las exportaciones están cayendo a un ritmo mayor que las importaciones, y si bien parte de la mercadería que ingresa al país es requerida para producir, el temor es que reemplace producción nacional. Tanto para Brasil como la Argentina, la gran amenaza se llama China.
Mientras que las ventas al exterior del mayor socio del Mercosur alcanzaron en enero u$s 9.788 millones, en diciembre de 2008 habían alcanzado los u$s 13.818 millones y en enero del año pasado, u$s 13.277 millones. Las importaciones, en tanto, descendieron de u$s 12.355 millones en enero de 2008, a u$s 11.517 millones en diciembre y u$s 10.306 millones el mes pasado. Mientras que las ventas al exterior se derrumbaron 26% en términos interanuales, el ingreso de mercadería descendió 16%. Lo mismo ocurrió con los datos de la balanza comercial de la Argentina de diciembre, cuando las exportaciones cayeron 24% y las importaciones, 11%.
El superávit de la balanza comercial brasileña de 2008 ascendió a u$s 24.735 millones, 38% menos que los u$s 40.032 millones obtenidos el año anterior. Según sondeos del mercado, la expectativa es que 2009 termine con un saldo positivo de u$s 14.000 millones.
En este contexto de fuerte retracción de la demanda mundial y consecuente caída de las exportaciones, el gobierno de Lula estudia incentivos impositivos para impulsar la competitividad de los exportadores del país, según medios brasileños. |