Por IGNACIO OLIVERA DOLL (El Cronista) - Todos esperaban que fuera un buen espaldarazo a ese entusiasmo que Obama se esfuerza en mostrar, desde hace días, sobre sus ambiciosas promesas para devolver la confianza. Pero no alcanzó para disipar las dudas y resistencias que aún persisten en el mercado. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, anunció ayer un plan gubernamental que contempla un estímulo de hasta dos billones de dólares (sumado a otros esfuerzos de la Reserva Federal) para reactivar la economía y combatir las restricciones crediticias que hoy sufren los estadounidenses. La noticia, a pesar de que era esperada con impaciencia desde hace meses, terminó dejando un sabor amargo en los mercados (ver pág.tres).
“El tamaño del paquete es sustancial, pero la reacción en los mercados fue pobre. Parece que no hay suficiente claridad respecto de con qué facilidad pueda trasladarse este dinero a la economía real, y aumentar los niveles de consumo y de inversión”, consideró a El Cronista el economista senior de IHS Global Insight en Nueva York, Santiago Mosquera.
Ayer, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, se encargó de explicar los detalles del nuevo plan (ver recuadro). La gran novedad: que el esfuerzo no estará esta vez sólo en manos del Gobierno estadounidense (o, mejor dicho, de sus contribuyentes) sino que deberá salir, también, del capital privado. “Está bien que traten de hacer algo, dando un poco de optimismo. Pero tengo mis dudas de cuánto efecto pueden tener estos planes keynesianos: no han tenido tanto éxito en la historia, no han sido mucho los que se han probado, y sus costos son altos. Quizá esto pueda estar dando un optimismo falso”, opinó el analista de BCP Securities en Nueva York, Walter Molano.
El proyecto, según Geithner, prevé comprometer a los fondos de inversión privados a “colaborar” en la reactivación, comprando parte de los activos tóxicos de los bancos que hoy están en crisis, con la promesa de garantizarles un mínimo de ganancia sobre estos títulos. En estas condiciones, entonces, se crearía un nuevo fondo, al que se destinarían u$s 500.000 millones iniciales, que podrían extenderse, si es necesario, hasta el billón de dólares.
Simultáneamente, la Fed emitió ayer un comunicado en el que informó que está “preparada” para otorgar un billón de dólares adicional al Tesoro de Estados Unidos, mediante la ampliación del TALF (un plan ya vigente de recompra de activos, que actualmente contempla una línea de crédito de u$s 200.000 millones).
Para los analistas, los detalles son poco precisos, y por eso es incierta aún la respuesta que puedan dar sobre esta iniciativa los fondos de inversión y de cobertura, y otros inversores privados. “Lo que deben garantizar es que el sistema financiero vuelva a tener la estabilidad que tenía, con la ayuda del sector privado, y que el crédito vuelva a fluir. El mercado está extremadamente líquido, pero el sistema no se mueve”, agregó Mosquera. |