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Eleonora Gosman - Argentina camina a un mayor endurecimiento de su posición comercial y se lo anticipó a Brasil en la cumbre ministerial del martes en Brasilia. Al gobierno le preocupan, en lo inmediato, varios sectores que mostraron fuertes desequilibrios en el intercambio bilateral. Son siderurgia y sus productos, con un saldo negativo de 1.400 millones de dólares en 2008; autopartes y autos, donde el desbalance trepó a 2.800 millones y máquinas e implementos agrícolas que arrojaron un déficit de 400 millones.
De acuerdo a fuentes consultadas por este diario, en principio se estudia utilizar para estos sectores las llamadas licencias no automáticas de importación. Son permisos que otorgan los gobiernos y que pueden demorar hasta 60 días para ser autorizados. De hecho, están legalizados por la Organización Mundial del Comercio. Pero los industriales brasileños temen que esas demoras "se amplíen y se conviertan en una barrera al comercio".
Antes de ayer, con los números en la mano, los ministros Jorge Taiana y Débora Giorgi, junto al de Economía Carlos Fernández, le demostraron a Celso Amorim y a su colega de Hacienda Guido Mantega que a la Argentina le quedan pocas alternativas para conservar su industria. Dijeron que en este contexto de crisis mundial, un déficit comercial de 5.000 millones de dólares "se vuelve insostenible". Según le señaló Giorgi a Mantega, entre 1998 y 2008 la participación de las manufacturas industriales en las exportaciones argentinas a Brasil cayó de 10 a 6,5%. En cambio Brasil consolidó la vertiente industrial en el flujo exportador hacia Argentina: representan 90%. "Esto se debe a problemas estructurales, no sólo a las circunstancias mundiales" subrayó la ministra. Y añadió: "Brasil tiene un saldo positivo de comercio de 28.000 millones de dólares con el mundo y Argentina sola le aportó 5.000 millones".
Taiana, quien luego fue a cenar con Amorim por una invitación que le hizo el canciller brasileño, no se quedó atrás. Le recordó que Brasil desde hace tiempo mantiene licencias no automáticas de importación. "En el caso de ustedes, son 4.300 productos que afecta a más de 50% de las exportaciones argentinas" agregó .
Fuentes consultadas por este diario dijeron que fue la propia presidenta Cristina Kirchner quien instruyó a los ministros a no ceder ni un palmo en las reivindicaciones. En Buenos Aires están convencidos que los sucesivos déficits comerciales con Brasil no son producto apenas de la crisis mundial. Responden a problema estructurales del Mercosur que vienen de lejos. "La crisis, lo que hizo, fue agudizarlos", sostuvo. Según la ministra de la Producción, al Mercosur le faltó avanzar en la convergencia macroeconómica y hoy es una unión aduanera sin programas sectoriales para promover exportaciones y perforada por todos lados.