Por DOLORES AYERRA - El intenso calor que ayer agobió las calles de Buenos Aires se trasladó sin escalas al mercado cambiario. Con mayor intensidad -aunque sin ser alarmante-, bancos, empresas e individuos fueron tras el dólar. Así es como la divisa estadounidense sufrió una nueva suba. Las pizarras de la city porteña mostraron un avance de dos centavos respecto del cierre anterior, y terminaron a $3,54 vendedor. Con lo que el dólar al público ascendió cuatro centavos en lo que va de la semana. En el segmento mayorista, la divisa subió en la misma proporción y terminó a $3,536, impulsado además por las compras del Banco Central (BCRA), que adquirió u$s20 millones, según informaron desde la autoridad monetaria.
La pregunta es qué pasó esta semana para que la divisa salga de la calma que transitó en estos meses. Más allá de la rebelde crisis internacional, que está lejos de llegar a su fin, en estos últimos días los condimentos locales no hicieron otra cosa que acrecentar su acidez y fundar inquietud. El renacer del conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario regresa a primera escena y la memoria de los argentinos vuelve a encender la luz de alerta. No se puede olvidar los vaivenes que generó en el pasado reciente la puja entre ambos sectores -léase fuga de depósitos de los bancos, de capitales hacia el exterior, tensión social, escalada del dólar y de tasas, entre otros- . Antecedentes de por medio, el salto hacia el dólar aparece otra vez.
De esta manera, la nueva tensión con el agro, de no encontrar solución, pone a prueba una vez más la estrategia del titular de la autoridad monetaria, Martín Redrado. Lo cierto es que el Central hace dos días viene convalidando una suba del dólar, comprando divisas en el mercado spot. Juzgando las devaluaciones de países vecinos y varios sectores locales que claman por un dólar más alto, en el mercado sostienen que está acelerando ahora una depreciación del tipo de cambio. “Tiene un mayor margen para hacerlo debido a que las tasas están bajando, y tampoco hay altos riesgos inflacionarios con un consumo paralizado y una menor actividad económica”, explicó una alta fuente de un banco. No obstante, si el campo y el Gobierno -que ayer se mostró más conciliador frente al agro- no llegan a un acuerdo, esta estrategia se complicaría. A la luz de los antecedentes del año pasado, ante un agravamiento del conflicto, los exportadores agropecuarios dejarían de liquidar sus divisas, por lo que la oferta en la plaza no alcanzaría para cubrir la demanda, y el BCRA tendría que salir a contenerla, desprendiéndose de sus dólares.
Pero también están los que aseguran que el consentimiento oficial de un dólar más alto consiste en un gesto hacia el campo. “Con el precio de la soja por el piso, un dólar más alto incentiva a los exportadores a vender divisas. Hay que tener en cuenta que es un año electoral y si el Gobierno no se muestra conciliador, en octubre no los vota nadie”, señalaron. De ser así, el problema vendría por el lado de que la situación se descontrole y todos se suban a una ola compradora -vale remarcar que las tasas hoy no son tan atractivas como para tentar a los ahorristas-. Sin embargo, desde el BCRA se muestran tranquilos, recordando que “cuentan con armas necesarias para manejar cualquier tipo de desborde”.
Como sea, hoy será la prueba de fuego. Los cambistas auguran una jornada tomadora. Habrá que ver si Redrado sigue convalidando la suba o si, por el contrario, se pone del otro lado del mostrador. |