Por DOLORES OLVEIRA - Además de los huecos jurídicos que aparecen todos los días en la ley de blanqueo de capitales, los especialistas están viendo que no se puede calcular el costo que tendrá el blanqueo en términos económicos.
Si bien la ley dice que sólo se pagará un impuesto especial del 1% cuando el dinero blanqueado se dedique a inversiones físicas, la no adhesión de las provincias sumará el pago del Impuesto sobre los Ingresos Brutos, lo que puede alcanzar cifras millonarias.
Por una parte, las provincias y la ciudad de Buenos Aires cobrarán un promedio del 3% del Impuesto a los Ingresos Brutos por todo el monto, al considerarlo ventas no declaradas, y por la otra, como el dinero blanqueado hay que imputarlo a un período fiscal determinado, cuanto más antiguo sea el que se elija, mayores intereses habrá que pagar.
Ya es un hecho que Mauricio Macri no adherirá al blanqueo en la Capital, y en la provincia de Buenos, el gobernador Daniel Scioli está al borde de fracasar en la Legislatura en su intención de crear un bono de crédito fiscal para premiar a los que blanqueen en inversiones en esa jurisdicción. El oficialismo está fragmentado y hasta la semana pasada los votos no alcanzaban para aliviar de impuestos bonaerenses a los contribuyentes que quieran traer dinero al país.
De este modo, en los dos principales distritos económicos del país, los costos por Ingresos Brutos serán muy altos y por ahora incalculables.
El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, prometió en una reunión con profesionales en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas porteño que extenderá el concepto de secreto fiscal hasta la no reciprocidad informativa con la ciudad de Buenos Aires y cualquier otro distrito que no adhiera al blanqueo, y por lo tanto, no “tenga los mismos objetivos” que el fisco nacional.
Sin embargo, el dinero no exteriorizado en su momento que aparezca en manos de los contribuyentes tendrán que ser reflejados en los balances, y de ahí a ser detectado por la Agencia de Ingresos Públicos porteña (AGIP) no habrá ni siquiera un paso.
Todo otro rubro de costos es el de las transferencias bancarias que habrá que hacer para traer el dinero al país, y el hecho de que hay que depositarlo en una cuenta corriente cualquiera sea un destino final, por lo que habrá que pagar el impuesto al cheque.
También hay que tener en cuenta los honorarios de especialistas, no sólo por el blanqueo, sino porque en el caso de que la que blanquee sea la sociedad, habrá que hacer nuevos estados contables, ya que los que se firmaron primero tenía un ocultamiento de un activo que el director no lo dijo a su contador.
Por todas estas dudas sobre los costos reales, en el mercado dudan que en marzo haya una adhesión importante de contribuyentes al blanqueo. Se suma a esto que la AFIP ya prometió que aclarará en las próximas semanas muchos puntos mediante resoluciones y notas externas, e incluso habló de un decreto presidencial para levantar encajes sobre el ingreso de divisas. Todo en el marco de la gran incógnita sobre si habrá algún mecanismo para finalmente liberar a los contribuyentes de las sanciones de la Ley Penal Cambiaria.
Un capítulo aparte es la polémica por el destino de la gente que tiene dinero bajo el colchón, ya que no va a poder demostrar el origen de ninguna forma, al no haberlo tenido depositado en algún banco determinado. Va a quedar a criterio de la entidad a la que se dirija para intentar depositar los fondos el hecho de jugarse a aceptarlo sin más, con los criterios de conozca a su cliente, o por el contrario, llegar hasta a denunciarlo por sospechoso de lavado. |