Por Lucas Colonna - Con la crisis internacional como telón de fondo y con la crisis comercial bilateral como piso, los gobiernos de la Argentina y de Brasil abrieron el diálogo con la intención de analizar la instrumentación de una política monetaria común que permita atemperar el impacto que tienen en las economías de cada país las diferencias de valuación del peso y del real ante el dólar. Las conversaciones, confirmadas a LA NACION por dos altos funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner, apuntan a la búsqueda de una coordinación cambiaria, de la que aún no se conocen detalles. En tanto, ayer, los voceros del Banco Central, que conduce Martín Redrado, dijeron que la entidad no tiene el tema en su agenda. Fuentes involucradas en el diálogo bilateral explicaron, sin embargo, que la diplomacia y los técnicos de ambos países se abocarán a desarrollar esa iniciativa el miércoles de la semana próxima en un encuentro que se hará en Buenos Aires. La intención, según dijeron las fuentes, es avanzar con la mira en la reunión que mantendrán en San Pablo la presidenta Kirchner y su par brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, el 20 de marzo próximo. Las conversaciones bilaterales por la coordinación cambiaria transcurren justo en momentos en que el peso continuó en la Argentina un proceso de depreciación ante el dólar, moneda que inició aquí una escalada sostenida que ayer tocó su punto más alto en los últimos seis años, al cotizarse en $ 3,56 para la venta. Cómo hacerlo, la duda A este escenario se suman los fuertes reclamos de la industria nacional para lograr una moneda más competitiva y los planteos de la industria brasileña ante la instalación de barreras aduaneras para los productos de ese origen. "La idea es buena, pero aún no logramos ver cómo llevarla a la práctica. El problema es que habría que terminar de ajustar los tipos de cambio, que no están paralelos. Congelar o cristalizar la situación va a requerir correcciones que no se pueden hacer a la ligera", explicó a LA NACION un ministro del Gobierno. Según las fuentes, la medida comenzó a ser discutida en la cumbre de emergencia realizada en Brasilia, la semana pasada, convocada ante la escalada de tensión bilateral. Las comitivas encabezadas por los cancilleres de la Argentina, Jorge Taiana, y de Brasil, Celso Amorim, discutieron la posibilidad de avanzar hacia una política monetaria conjunta y se pusieron como meta lograr avances para el encuentro de los presidentes en San Pablo. El cónclave había sido convocado luego del aumento de la tensión bilateral abierto dos semanas atrás, cuando el gobierno argentino dispuso elevar los valores criterio por los que deben tributar aranceles las compras externas de 800 productos. El presidente de la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), Paulo Skaf, respondió pidiéndole a su gobierno represalias contra los productos argentinos. Y desde el gobierno de Lula da Silva se lanzaron acusaciones de proteccionismo contra la Argentina. Gran parte del problema comercial bilateral, según coincidieron las comitivas, está sustentado en las pronunciadas diferencias de valuación de las monedas de cada país y en una fuerte descoordinación cambiaria. "Estamos viendo cómo generamos condiciones para no resentir el comercio, y cómo mejoramos la competitividad para establecer políticas que nos permitan salir a abordar otros mercados mundiales", dijo un funcionario que participó de las conversaciones. En la cumbre de Brasilia, los negociadores de los dos países recordaron las malas experiencias que significaron la devaluación del real, en 1999, y la del peso argentino, en 2002. "Esos son malos recuerdos. Debemos aprender de esas experiencias", dijo un alto funcionario argentino. El fin de la convertibilidad produjo una crisis bilateral. La Argentina tenía superávit con Brasil. Ahora, tiene un déficit millonario. |