Por IGNACIO OLIVERA DOLL - “Hoy esto es ‘bienaventurados los que creen sin haber visto’. Uno ya no puede creer que se inyecten tantos millones de un día para otro. Los anuncios son buenos, pero del dicho al hecho hay un largo trecho. No vamos a ver un mercado estable hasta dentro de dos o tres meses”, se lamentó un analista. Sucedió que ayer siguió la incertidumbre, y los mercados mostraron la decepción que había dejado, la noche anterior, un discurso de Obama falto de novedades. Las acciones de Nueva York derraparon desde las primeras horas, afectadas también por la difusión de datos oficiales poco promisorios sobre casas usadas en Estados Unidos: el ritmo de ventas en enero fue el más bajo de los últimos doce años, y la caída en los precios fue de 15% en un año. Los indicadores llegaron a derrumbarse un 2% pero, por la tarde, recortaron algo de las pérdidas por la fuerte recuperación del crudo: un alza del 6% en el WTI, hasta los u$s 42, fue el motor que necesitaban las compañías energéticas, y se dio inmediatamente después de que se conociera un crecimiento menor al esperado en los inventarios de combustible.
Al final, todo terminó en rojo: el Dow Jones, con una baja de 1,09%; el Nasdaq, con 1,14% y el S&P 500, con 1,07%. Los analistas coincidieron ayer en augurar “larga vida” para la incertidumbre y la volatilidad, por las dudas que persisten sobre la aplicación y la efectividad de los planes de estímulo implementados por Obama. “El tema es el de siempre: a estos grados de incertidumbre, todos los mercados responden con altos grados de volatilidad. Nadie sabe dónde está el piso de la crisis, y acá la discusión que hay es si los planes anunciados se van a aplicar rápida y eficientemente. La crisis se va a parar, eso está fuera de discusión, pero el asunto es cuándo y cómo”, explicó el economista Luis Palma Cané, de Fimades.
En ese sentido, las palabras del presidente de la Fed, Ben Bernanke, podrían estar sugiriendo una buena perspectiva: ya no envía señales al mercado acerca de cuándo se materializará el fin de la recesión, sino de los recaudos que habrá que tomar sobre los riesgos inflacionarios en esas horas de recuperación. “Estamos muy confiados de que podemos subir las tasas de interés, reducir los suministros de dinero, y hacer todo eso en un forma temporal para evitar cualquier consecuencia inflacionaria”, advirtió a la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, en su segundo día de informes a legisladores sobre la política monetaria de la Fed (ver página 2).
Para Leonardo Chialva, de Delphos Investment, “el mercado le estuvo demandado a Bernanke una respuesta sobre esto cuando la onza del oro llegó a los u$s 1000. Si hay una cosa que Estados Unidos no puede perder es la credibilidad. Si la pierde, pierde la herramienta fiscal para salir de esta crisis”.
Hoy, los mercados seguirán de cerca otros datos macro sugestivos: las ventas de casas nuevas en Estados Unidos, que estarían cerca de indicar un piso para el mercado inmobiliario de ese país; y los reclamos de nuevos seguros de desempleo, que acumularían a estos días las 640 mil solicitudes. Además, un discurso del presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, podría dar algunas señales adicionales sobre un posible recorte de tasas de interés en su reunión de marzo próximo.
“La caída de ayer fue la combinación de muchas cosas. La tendencia de fondo sigue siendo adversa por las cuestiones macro globales. Pero hay que destacar que el mercado respetó en los últimos meses un piso importante, que viene de 2002, y que a esto se le suma una buena perspectiva sobre una nacionlización que no significaría limpiar a los accionistas por completo”, agregó Chialva.
Ayer, las acciones europeas bajaron afectadas por los sectores de telecomunicaciones y el farmacéutico, y contrarrestaron el buen desempeño de los bancos. El índice de acciones líderes, FTSEurofirst 300, cerró con una caída de 0,5%, un mínimo en seis años. |