Ni siquiera después de tremenda paliza 24 horas antes los mercados lograron rebotar. El término, en sí mismo, tampoco es halagador: se esperaba que repuntaran por cuestiones técnicas ya que habían caído a mínimos de 12 años (por caso el Dow Jones), pero se sabe que la tendencia sigue siendo bajista. En definitiva, poco y nada se vio de eso ayer. Wall Street, en otra jornada hiper volátil terminó 0,55% abajo, en Europa se vieron caídas de hasta 3%, mientras que en Asia (el Hang Seng por ejemplo) derrapó 2,5%. La incertidumbre y la falta de incentivos para hacer apuestas en el mercado se vio también en la plaza local. A diferencia de lo que ocurrió en Brasil, donde el Bovespa ganó 0,64%, el Merval terminó tropezando (sin volumen y sin interés por parte de los inversores). El panel líder perdió 1,44% hasta los 930 puntos, un saldo que incluso pudo ser peor ya que estuvo –durante la rueda– con un rojo del 3%. Quienes sí pudieron esquivar esto fueron los títulos públicos: los bonos, que aparentan no quebrar ciertos precios mínimos (a diferencia de las bolsas) mostraron una jornada positiva: el Discount en pesos cerró positivo en 0,96%, el Bonar V ganó 1,70% mientras que el Boden 12 escaló 2,52%. Curioso resultó la performance del bono Par en pesos, que evidenció una caída inusitada del 11,54% en las operaciones de la Bolsa. La explicación que contaron en la city tiene que ver con que el título no estuvo negociándose en los últimos días, y que el saldo de ayer fue por una “marcación” de precios. Esto es cuando las operaciones de venta ajustan a cierto valor para acompañar el rezago que tenía el bono por no haberse operador en los últimos días. Resumen: no es significativa ni alarmante la caída de ayer.
“Seguimos siendo los parientes pobres del mundo. Nos comemos las bajas con caídas exageradas, pero cuando el mercado de afuera opera levemente arriba nosotros seguimos sin levantar cabeza. No hay recomposición de carteras (de los inversores) ni del Merval. Todo esto pasa por la falta de interés de los ahorristas en el mercado de capitales”, explicó – sin anestesia Rodolfo Acosta, analista de Arpenta Sociedad de Bolsa. Para el operador, la plaza local está “huérfana” de inversores.
Chiste u optimismo
Está claro que los inversores siguen sin convencerse de las bondades o efectividad de los planes gubernamentales para rescatar a la economía de EE.UU.. Quien sí lo hace, quizás por obligación, es el mismísimo presidente estadounidense, Barack Obama. Ayer no sólo expresó que sus reformas económicas funcionarán, sino que también dijo que las acciones estadounidenses son potencialmente una buena compra. ¿Alguien le hará caso? “Si el horizonte de inversión son 3 o 4 años (o más), vas a tener buenos resultados”, dijo Robert Loest, portfolio manager de Integrity Funds.
Por lo pronto, el Gobierno estadounidense anunció el lanzamiento de su esperado programa para incrementar el acceso al crédito de los consumidores y pequeños negocios por un total de hasta u$s 200.000 millones. El programa busca desbloquear los mercados de crédito mediante la compra de activos vinculados a tarjetas de crédito, préstamos automovilísticos y otro tipo de créditos al consumo. “Los inversores están mentalmente exhaustos y el mercado en niveles mínimos tiene un impacto psicológico”, señaló Larry Glazer, managing director de Mayflower Advisors a CNNMoney. |