BUENOS AIRES, mar 5 - El peso argentino mantenía el jueves su tendencia declinante en sus precios contra el dólar, dada la persistente demanda privada de la divisa extranjera para cubrirse de los temores que genera la recesión económica global.
Fuentes del mercado dijeron que el circuito cambiario permanecía tranquilo, ya que el Banco Central sigue las operaciones de cerca y dispuesto a volcar los dólares que se demanden en exceso.
Por cuestiones de estacionalidad y a la espera de un mejor tipo de cambio, los exportadores no efectúan sus habituales liquidaciones de divisas.
A las 1330 GMT, el peso interbancario mayorista perdía un 0,07 por ciento a 3,62/3,6225 por dólar <ARS=RASL>, marcando nuevos mínimos diarios desde una fuerte depreciación de la moneda a inicios de enero del 2002.
"Está claro que el Banco Central deja mover al peso de acuerdo a su conveniencia y es por eso que no hay desesperación. La suba del dólar (caída del peso) se da de manera controlada", dijo un agente bancario.
Inversores y operadores tienen en claro que el Banco Central dejó caer lentamente al peso para acompañar la baja del real de Brasil BRBY, el mayor socio comercial de Argentina.
El Gobierno de la presidenta Cristina Fernández pretende mantener la competividad exportadora, en momentos de una fuerte desaceleración de la economía local por los avatares mundiales.
El peso informal también registraba una caída del 0,27 por ciento a 3,7325/3,7375 unidades <ARSB=>, a niveles similares de octubre del 2002.
Cuando se amplía la brecha entre el circuito mayorista y el informal es síntoma de una mayor presión bajista en el peso, coinciden los operadores.
En las operaciones minoristas, el peso permanecía estable a 3,61/3,64 por dólar <ARSCC=> de acuerdo al promedio en pizarras de bancos y casas de cambios.