Por JUAN CERRUTI - ¿3,50?, ¿4? o ¿5? ¿Cuál es el tipo de cambio de equilibrio que hoy requiere la economía argentina? Los especialistas llegan a diferentes conclusiones, en general utilizando diversos supuestos. La mayoría coincide en que llegó el momento de recuperar algo de competitividad, pero una suba del dólar conlleva no sólo beneficios sino también riesgos.
La devaluación de la moneda de los países que son socios comerciales de la Argentina le restó competitividad al modelo. El mismo efecto tuvo la inflación registrada en los últimos 12 meses y el desplome en el precio de los commodities. Para muchos, el “pecado” de la administración K fue equivocar la variable que debía ser el ancla del modelo cuando la inflación era el principal enemigo (2007 y 2008). En vez de utilizar el superávit fiscal para tal fin, se optó por contener las subas del tipo de cambio nominal mientras la mayoría de los países del mundo se lanzaron a una serie de devaluaciones competitivas al estilo de las que precedieron a la crisis del 30. La política monetaria, obviamente, quedó presa de esta pseudo convertibilidad a 3 pesos.
Lo que hizo el Gobierno es lo políticamente correcto. En el corto plazo se maximiza votos con un tipo de cambio estable mientras se inauguran obras (a veces las mismas) todos los días. Pero lo “correcto” políticamente no siempre tiene su correlato en la economía, que suele requerir decisiones que maximicen objetivos de mediano y largo plazo.
Una de las principales consultoras del país acaba de finalizar un estudio en el cual analiza el tipo de cambio real multilateral (TCRM) de la economía. Es el tipo de cambio descontada la inflación verdadera (no la del Indec) e incorporando la variación en las monedas de los socios comerciales (real y euro) y los principales commodities (en este caso, la soja). Se trata del indicador más preciso de la competitividad.
¿Qué resultados arroja este trabajo? El tipo de cambio real multilateral tocó en noviembre su nivel más bajo (apreciado) desde la salida de la crisis de 2001. El país nunca fue menos competitivo en los últimos 6 años. Lo que alienta las importaciones en detrimento de las exportaciones. El mes pasado este indicador repuntó algo por la depreciación nominal del peso. Pero poco.
Del estudio surgió otro dato interesante: para retornar al TCRM del promedio 2003-2007 (los años de mayor crecimiento de la Argentina) el dólar debería estar a fin de año a casi $ 5. Claro que nadie ve al BCRA fomentando tamaño salto. La estrategia de la autoridad monetaria es gradual. No desconocen en el Gobierno que hoy la economía necesita un tipo de cambio más alto para lidiar con la recesión en puerta. Pero se ven obligados a empujarlo con sutileza ¿La razón? A diferencia de los nuestros hermanos brasileños, los argentinos pagamos en pesos pero pensamos en dólares. Ello lleva a ser muy cuidados para evitar que una depreciación despierte una mayor demanda de divisas y acentúe la fuga de capitales.
Pero hay una buena noticia para el BCRA. La inflación se planchó. No por la eficacia de los controles de precios de Moreno ni por algún plan articulado premeditadamente. Por el frenazo de la economía. Eso genera una brecha de producción y da aire para un alza del tipo de cambio sin un traspaso tan marcado a los precios minoristas (pass-throug). Equivale a una ganancia genuina de competitividad. Y la caída en precio de los commodities agropecuarios (alimentos) también contribuye a contener la inflación .
El desplome del superávit comercial y el fiscal (por menores retenciones) tienen íntima relación con este deterioro de competitividad y la crisis mundial. La respuesta oficial por ahora fue restringir lo más posible las importaciones mientras inicia, tal vez tardíamente, la devaluación del peso. |