Por Javier Blanco - Buscando "curarse en salud", el Banco Central (BCRA) intensificó ayer sus operaciones cambiarias a futuro para mostrar que mantendrá bajo control al dólar durante todo el año, pero, especialmente, hasta que las urnas entreguen su veredicto en junio, e intentará, además, que no se disparen las tasas de interés. Las operaciones pactadas por el ente rector duplicaron el volumen de contratos negociados en el Rofex, una de las plazas de futuros más activas del mercado local: de los 200.000 contratos que se venían negociando en las últimas jornadas se pasó a 474.635 de ayer. La intensa actividad oficial sobre esa plaza produjo un reacomodamiento bajista en la curva de precios, que dejó a $ 3,6450 por dólar la posición para fin de mes (con una caída del 0,41%), a $ 3,76 la de fin de junio (el momento en que se realizarían las elecciones nacionales, si prospera la iniciativa oficial, una baja del 0,79%) y deprimió de $ 4,027 a 3,9690 el dólar a fin de año (-1,7%), sólo para tratar de contener un posible aumento en las expectativas de devaluación ante el adelantamiento del voto. "Con esta intervención, el BCRA dio liquidez en pesos a los bancos, que vendieron dólares de contado contra compra del futuro por debajo de la par, tomando esa ventaja financiera y cubriendo necesidades hasta fin de mes. Así, también logró que se fortaleciera un poco la oferta de dólares y puso fin a un ciclo de subas sin pausa del billete en el segmento mayorista, que se había abierto el 10 de febrero pasado", comentó Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, al describir la jornada. Con este accionar, el Central logró abortar la tendencia alcista que mostró, hasta entrada la tarde, el dólar a nivel minorista (se ofrecía a la venta en el microcentro porteño a $ 3,67, pero cerró sin cambios a $ 3,66), y ratificó su decisión de mostrar a la plaza cambiaria bajo control cuando comienzan a preverse jornadas más turbulentas y necesita ganar tiempo hasta que aparezcan los dólares que aporte la cosecha gruesa. "A medida que nos acerquemos a las elecciones, la demanda de dólares irá en aumento. Antes de la presidencial que consagró a Cristina -y aun cuando había pocas dudas sobre su triunfo- la demanda de billetes subió fuerte. No deberíamos extrañarnos si ahora aumenta un 50 por ciento", dice Carlos Risso, del portal Notibancos.com. Demanda asegurada Arturo Piano, director del banco homónimo, advierte que la demanda de moneda extranjera "ya viene en marcado aumento desde fines de noviembre", y anticipa que se incrementará "a medida que se acerquen las elecciones y crezca el «ruido»". La situación que enfrenta esta vez está a la vista: entre febrero y lo que va de marzo, el BCRA ya casi resignó todo el saldo a favor que había obtenido con sus intervenciones en enero. Pero lo más llamativo es que, de alzarse con US$ 523 millones pasó a ceder US$ 506 millones, pese a que desde fin de enero hasta la fecha acompañó la tendencia del mercado, al convalidar un aumento del 4,6% en el precio del dólar, que, en ese período, pasó de $ 3,50 a 3,66. Los analistas descuentan que la tendencia devaluadora seguirá, aunque a un ritmo menor, en la medida en que la situación internacional lo permita. En este sentido, las últimas jornadas sirvieron para mostrar que la incertidumbre cambiara local no sólo es producida por la crisis mundial: hace una semana que las monedas de la región se estabilizaron frente al dólar mientras el peso argentino sigue cayendo. Para Ramiro Castiñeira, de Econométrica, el adelantamiento de la elecciones es funcional con el objetivo de mantener la calma cambiaria. "El segundo trimestre es el período de mayores liquidaciones de los exportadores en el año. Y aunque este año vengan muy debilitadas por la caída en los volúmenes de venta y en los precios, esas liquidaciones son las que le ayudarán al Central a no poner en riesgo las reservas para evitar un desborde cambiario", opinó. Su par Leonardo Chialva, de Delphos Invesment, coincide: "El Gobierno ya no tiene herramientas para frenar una devaluación, pero, al anticipar las elecciones, mejoró las chances para que el BCRA evite una suba desordenada del tipo de cambio". Según este esquema, prevé un dólar cercano a $ 3,75 para el momento de las elecciones, "porque las compras por cobertura de las empresas y el público presionarán igualmente sobre el precio", pero descree que supere ese nivel "porque el oficialismo lo pagaría con una pérdida de votos". |