Por Javier Blanco - La crisis empezó a colarse en los números y estimaciones oficiales. A tres meses de haber proyectado una expansión del 30% promedio en el stock total de crédito al sector privado durante el año en curso, y acosado por las preocupante evidencia que dejaron los primeros meses (con crecimiento inferior al 1%), el Banco Central (BCRA) rebajó en más un tercio su hipótesis: aguarda ahora un aumento nominal de "entre 18 y 20 por ciento", según admitieron fuentes oficiales confiables. Esto quiere decir que, en vez de esperar un aumento superior a los 39.100 millones de pesos en el financiamiento bancario efectivamente concedido a empresas, instituciones e individuos (cuyo stock total terminó 2008 en los 130.300 millones promedio y promedia actualmente los 131.400 millones), el Gobierno ahora proyecta una expansión de entre 23.400 millones a 26.000 millones. En concreto, la oferta de financiamiento bancario será entre $ 13.000 millones y 15.500 millones menor que la esperada. El ajuste en las proyecciones oficiales acerca las previsiones a las de los analistas privados, que vaticinan un crecimiento apenas vegetativo del crédito bancario que iría del 8 al 17 por ciento, según economistas y consultoras. Y, aunque a nivel oficial no se admita explícitamente, la menor dinámica esperada en el total de los préstamos toma en cuenta que las líneas "anticrisis" de crédito impulsadas desde el Gobierno para incentivar el consumo y la inversión, utilizando los fondos del Sistema Previsional Argentino (SIPA), fueron menos abastecidas que lo anunciado. Vale recordar que la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) lleva colocados menos del 20% de los 13.600 millones de pesos que había prometido inyectar en los bancos domésticos para asegurar el abastecimiento de crédito en condiciones competitivas. En el mercado se presume que su llamativa parsimonia, favorecida por los problemas de colocación que tuvieron muchas de esas líneas (a excepción de las diseñadas para atender a las pymes) está relacionada con los crecientes problemas que el Gobierno enfrenta para mantener en orden las cuentas públicas, ahora que el ciclo económico juega en contra. Pero lo concreto hasta aquí es que el crédito no arrancó y, si se toman los últimos oficiales disponibles, incluso descendió en $ 500 millones en la primera semana de marzo, principalmente por la cancelación neta de adelantos en cuenta corriente. Pronósticos privados "Nuestro escenario base para la expansión del crédito bancario al sector privado es del 17% anual. Hay una marcada desaceleración vinculada con la incertidumbre respecto de los flujos futuros, tanto de empresas (ventas o exportaciones) como de particulares (desaparición de las horas extras, desempleo, etc.), lo que reduce la demanda de préstamos", explica Nicolás Bridger, especialista de la consultora Prefinex. "Agregá la marcada preferencia por la liquidez que muestran los bancos, más propensos a sentarse sobre los pesos para hacer frente a cualquier salida de depósitos o dolarización de ahorros, que a prestar", indica antes de advertir que -obviamente- esta situación, "no ayudará a minimizar el impacto de la crisis", como se había ilusionado el Gobierno. La consultora Finsoport, por su parte, destacó en su último informe que "en el acumulado de los últimos cuatro meses, los préstamos a individuos y empresas aumentaron nominalmente a un ritmo equivalente al 4% anual" y recordó que "en marzo del año pasado, exactamente un año antes, ese stock se expandía a una tasa interanual de 40 por ciento". Y concluyó que "con el crédito al consumo afectado por el cambio en las expectativas de los individuos y el agro y la industria retraídos por el complicado entorno comercial que se avizora no había fundamentos [del lado de la demanda] para que el Central mantenga la proyección sobre expansión del crédito al sector privado que había realizado". |