Por JUAN CERRUTI - “Hay que pasar los próximos diez días”. La frase pertenece a un funcionario del Gobierno, quien en dialogo con El Cronista se refería al incremento que muestra el dólar en las últimas semanas y su futura evolución. En los pasillos oficiales admiten que hasta el inicio de Semana Santa podría haber nuevas turbulencias cambiarias, porque recién tras estos feriados comenzarán a liquidarse las divisas provenientes de las ventas de la cosecha gruesa del campo. En el interín, como es propio de todo inicio de mes, a la demanda de los mayoristas por el billete verde se le sumarán las compras de los pequeños ahorristas que cobran los sueldos y buscan resguardar sus ahorros.
Por eso no extraña que el ala económica del Gobierno se encuentran por estas horas en pleno en la Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se desarrolla en Medellín, Colombia, acelerando la gestión de nuevas líneas de crédito que permitan descomprimir la situación en el mercado de cambios doméstico. Tal como anticipó este diario en su edición del miércoles pasado, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenó buscar, sólo para este año, al menos u$s 1.000 millones adicionales de organismos como el citado BID y también el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento (CAF).
El dólar cerró el viernes a $ 3,73 luego de subir seis centavos durante la semana pasada, cuando el adelantamiento de las elecciones presidenciales aun no era un hecho consumado. El ministro de Economía, Carlos Fernández y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, intentan irse de la reunión del BID con la promesa de fondos frescos. Hoy Fernández hablará en la Asamblea de Gobernadores del BID, acompañado por el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y el de Política Económica, Martín Abeles.
“El reclamo de la Argentina y de otros países será el de incrementar la exposición crediticia de los países de la región para con el BID, ya que esto es muy importante en este contexto, dada la restricción en las fuentes de financiamiento para todas las economías emergentes”, comentó una fuente oficial desde Medellín. En estos momentos la Argentina está negociando con el BID el monto de asistencia por tres años y en el Gobierno confían en poder incrementar la línea anterior que involucró créditos por alrededor de u$s 4.500 millones en alrededor de u$s 1.500 millones. Si bien son préstamos atados a proyectos específicos, el ingreso de dólares siempre produce tranquilidad en épocas electorales y evita al Gobierno apelar a recursos propios (que en consecuencia quedan liberados para contener al dólar).
Carlos Fernández participó ayer de una reunión especial de gobernadores del BID y se entrevistó primero con la ministra de Comercio Exterior de Francia, Anne Marie Itrac, y posteriormente con el ministro de Finanzas de México, Agustín Carteens. También mantuvo una reunión clave: con el titular de la CAF, Enrique García, otra de las entidades que podría girar fondos adicionales.
Redrado, por su parte, realizó una exposición ante 80 inversores congregados por J.P. Morgan sobre la economía argentina y luego se reunió con el presidente del Banco Central de China, Zhou Xiaochuan. Tras la participación en la Asamblea del BID la delegación argentina volará a Londres para participar de la cumbre del G-20.
La Asamblea del BID comenzó el sábado y su titular, Luis Alberto Moreno, pidió a sus gobernadores ampliar el capital actual de la entidad de u$s 100.000 millones a u$s 280.000 millones para poder prestar más. Así lo reveló en conferencia de prensa el presidente de una comisión especial independiente encargada de analizar las finanzas del BID, Pedro Pablo Kuczynski. El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner (también en Medellín), dijo que su país está dispuesto a apoyar esta ampliación de capital del BID. |