Por JULIÁN GUARINO - Dicen que siempre por señales o razones se suelen descubrir las intenciones. Las del Banco Central están más que claras: quieren que en la city porteña se respire aire puro y que la tranquilidad anide de una buena vez en las agitadas cabecitas de los miles de ahorristas que día a día buscan refugio en el dólar. En la traducción, la gente del Central pretende que no haya presión sobre el tipo de cambio y así poder hacer una utilización más eficiente de las reservas que se atesoran para ese fin, sea cual fuere el valor que le tienen reservado al dólar.
Sin embargo, en la city no tienen tan claro que Martín Redrado sea un símil-yogui superador en la búsqueda de una “conciencia unitiva”. En todo caso, para algunos de los raudos caminantes de la city, sería una “conciencia devaluativa”.
Es que hasta hace unas horas nada más, los operadores de mercado especulaban con que el agitado estratega bicéfalo del dólar (Néstor Redrado) asumiría la solitaria tarea de mantener el tipo de cambio en los niveles actuales hasta que pasaran las elecciones.
Sin embargo, jueves y viernes de la última semana vieron una suba de 3 centavos en el valor del billete. En la city, el $ 3,73 al que cerró el dólar minorista el viernes ($ 3,715 en el mayorista del Mercado Abierto Electrónico), terminó despertando algunos interrogantes. “Es que se ve muy firme la demanda y a eso se le suma un estrangulamiento en la oferta”, señaló el jefe de una mesa de dinero de un banco.
En la city piensan que esta semana habrá mayor presión sobre el tipo de cambio. Alimentan estas especulaciones en la suerte (o desgracia) de dos variables. La primera, las próximas elecciones a realizarse en junio. Adelantadas y todo, parece que fueron varios los bancos privados que recibieron la orden de sus casas matrices de dolarizar carteras (o lo que quedaba sin dolarizar de ellas).
“Hoy (por el viernes) se vio a los bancos privados demandar dólares y el único que se los ofreció fue el Banco Central”, señaló un operador.
La segunda de las variables a monitorear es el conflicto con el campo y el comportamiento que esto desate en aquellos que deben liquidar sus exportaciones en el mercado local. Abril siempre es mes donde los exportadores liquidan la cosecha gruesa. Sin embargo, los operadores no han recibido pedido de clientes para tal finalidad. Piensan que esto podría ser una señal. En las mesas piensan que los exportadores “aguantarán la liquidación” hasta último momento y que, por lo tanto, el caudal de dólares que necesita el Central podría llegar recién después de abril. “Esto dejará al Central con menos dólares ofrecidos en el mercado y por lo tanto con un mayor costo en reservas para intervenir”, dijeron.
Según el mercado, el viernes el Central salió a ofrecer unos u$s 100 millones. Desde la entidad señalaron que la posición “fue vendedora aunque no vamos a decir cuánto”. “Está claro que la tendencia seguirá siendo a la depreciación del peso, lo que es difícil de prever es la intensidad”, dijeron en la city. |