El yen había subido el lunes por la aversión al riesgo y las presiones del fin de año fiscal, que condujeron a los inversores de Japón a repatriar el dinero. Pero el martes revertía el curso. Un alza del desempleo en Japón también presionó a la moneda.
El dólar se cotizaba con un aumento diario del 1,2 por ciento a 98,41 yenes <JPY=>, camino a un alza de 8,7 por ciento en los tres primeros meses del año, el peor trimestre para la divisa japonesa desde el 2001.
La crisis financiera global ha devastado a las exportaciones japonesas y llevó a una aguda contracción en el cuarto trimestre del 2008. Esto dejó al Gobierno del primer ministro Taro Aso vulnerable al colapso.
"La gente había estado evitando las ventas de yenes por el cierre del año fiscal. Pero los fundamentos (de la economía) son absolutamente horribles, las políticas están frenadas, y esto permite que los inversores japoneses continúen invirtiendo dinero en el exterior en grandes cantidades", dijo Samarjit Shankar, financista de The Bank of New York-Mellon en Boston.
El euro subía el 2,1 por ciento a 131,18 yenes <EURJPY=>.
La moneda única europea ganaba el 0,8 por ciento a 1,3317 dólares <EUR=>.
El dólar, favorecido el lunes por la búsqueda de refugio seguro, caía porque cedía un poco el pesimismo del mercado.
Las acciones europeas ganaban un 2 por ciento .FTEU3, recuperándose de algunas pérdidas causadas por los temores de quiebra de las automotrices estadounidenses General Motors (GM.N: Cotización) y Chrysler.
Los datos que reflejaron un derrumbe récord en los precios de las casas de Estados Unidos en enero de 19 por ciento sobre el mismo mes del 2008, enfriaron el avance del euro.
La atención se centraba en la cumbre de los líderes del Grupo de los 20 países industrializados y en vías de desarrollo en Londres esta semana. Los inversores esperan que se alcance un acuerdo sobre medidas para ayudar a revivir la economía mundial.
El mercado también mira al Banco Central Europeo (BCE), que según las previsiones, en su encuentro de esta semana recortará las tasas al 1,0 por ciento, con la posibilidad de que incluso siga a otros bancos centrales en adoptar alguna forma de medidas heterodoxas para impulsar la oferta monetaria.