Londres, 2 abr (EFECOM).- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, llegaron a Londres afirmando que regular los mercados era más importante que inyectar nuevo dinero público al sistema. Salieron triunfantes hoy de la cumbre del G20, con la aprobación de lo que el presidente francés calificó como "la reforma más profunda del sistema financiero desde 1945". En rueda de prensa al final de la cumbre, Sarkozy destacó, entre otras decisiones, la de publicar una lista de paraísos fiscales, asegurando que la "época del secreto bancario ha llegado a su fin". La publicación de la lista, que llevará a la adopción de sanciones contra los países que no divulgan datos fiscales, fue una de las "líneas rojas", de puntos innegociables, que marcaron Sarkozy y Merkel en la víspera de la cumbre. El presidente francés llegó a insinuar a principios de la semana que abandonaría la cumbre sin firmar el comunicado final si éste no era suficientemente específico en la lucha contra la evasión fiscal. En las semanas anteriores a la cumbre, el tándem Sarkozy-Merkel había convencido a la mayoría de la UE de sus tesis: la crisis tenía su origen en la falta de control de los mercados financieros y para restaurar la confianza era necesario crear una nueva arquitectura financiera mundial. Europa, con avanzados sistemas de protección social, ya había desembolsado suficiente dinero para luchar contra la crisis, y corría el peligro de lastrar a futuras generaciones con una pesada deuda pública. Los partidarios de anunciar nuevas inyecciones de dinero público, sobre todo Estados Unidos, pero también el Fondo Monetario Internacional y varios dirigentes nacionales, ya habían renunciado a establecer en Londres nuevos compromisos de gasto para los países avanzados. En el comunicado final reconocen que lo ya aprobado por los países del G-20 antes de venir a Londres representa "el mayor estímulo fiscal y monetario jamás adoptado". El dinero nuevo acordado hoy en la cumbre, por valor de más de un billón de dólares, consiste en fondos para instituciones multilaterales como el FMI y financiación para el comercio, destinado sobre todo a países emergentes. El presidente francés dedicó gran parte de su rueda de prensa a presentar las reformas acordadas: sobre paraísos fiscales anunció que la lista de 25 paraísos fiscales sería publicada en las próximas horas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París, organización que en los últimos años se ha dedicado a su investigación. Reconoció que se había producido un debate "muy franco" sobre este asunto, aunque "todo el mundo era partidario de poner fin a los paraísos fiscales". Sarkozy citó otras muchas reformas: como límites para la remuneración de directivos, nuevas normas de supervisión de los mercados, y dijo: "hemos ido más allá de lo que jamás podríamos haber imaginado". Las agencias de evaluación de instrumentos financieros también tendrán que someterse a un código de conducta y habrá nuevas normas contables para hacer una evaluación más real de los activos de las entidades. Sarkozy se declaró "realmente feliz" con los resultados de la cumbre, destacando que por primera vez países tan dispares como China, Arabia Saudí, India y Francia, entre otros, se habían puesto de acuerdo sobre normas tan específicas. Para Merkel el acuerdo logrado por el G-20 en Londres constituye "una victoria para la cooperación global" y para el "sentido común". "Creo que puedo decir que en una conferencia muy importante alcanzamos un compromiso muy bueno, caso histórico, ante una crisis única", señaló la jefa del Gobierno de Berlín. Preguntada por su relación con el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, Merkel dijo que "trabajamos juntos muy bien", y resaltó el "espíritu de camaradería" de todos los dirigentes reunidos en Londres. "No es posible trabajar de otra manera en este mundo globalizado", remarcó Merkel, al precisar que la composición del G-20 demuestra que "hay un claro cambio del equilibrio de poderes en el mundo". |