Por Javier Blanco - Las expectativas económicas negativas que el adelantamiento de las elecciones -impulsado por el Gobierno- ayudó a generalizar constituyen el principal escollo con que deberá lidiar el Banco Central (BCRA) para evitar que su estrategia gradualista de manejo del tipo de cambio tenga un costo elevado en reservas. Los datos de marzo son un llamado de atención al respecto: la entidad monetaria habría compensado el desbalance entre la oferta y la demanda de dólares que muestra la plaza cambiaria local volcando al mercado cerca de 1900 millones de dólares, según estimaciones preliminares, sin haber aplacado el apetito de ahorristas e inversores pese a haber permitido un aumento del 4,5% en el precio del billete. Es decir, se trata de individuos y empresas que aceptan pagarlo más caro sólo porque creen que, de no comprarlo ahora, lo terminarán abonando a un precio aún mayor después. Las señales y la historia Los economistas y operadores coinciden en describir que el adelantamiento de las elecciones no hizo más que acrecentar la tendencia a la dolarización. "Evidenció el reconocimiento por parte del Gobierno de que la economía va a estar seguramente mejor en junio que en octubre [la fecha original prevista para los comicios], que es como admitir que lo peor de la crisis todavía no se sintió", sostuvo en un informe suscripto por su titular, Rogelio Frigerio, la consultora Economía y Regiones. Su colega Miguel Kiguel también había observado lo mismo. "El adelanto de las elecciones exacerbó las dudas sobre lo que las autoridades harán a partir de entonces", dijo. El economista de Analytica, Ricardo Delgado, coincide. "El adelantamiento de las elecciones pareció convencer a los más reacios de que la crisis viene en serio. De alguna manera, generalizó el pesimismo o ayudó a alguna gente a tomar conciencia sobre un escenario plagado de problemas, como quedó demostrado, por ejemplo, por los movimientos en la plaza cambiaria", explicó. La tentación por cubrirse de una devaluación posiblemente más brusca es elevada en un país curtido de experiencias al respecto. El equipo de economistas del Banco Ciudad, encabezado por Luciano Laspina, descuenta que "las presiones sobre el tipo de cambio irán en aumento con la proximidad de las elecciones, lo que obligará al BCRA a sacrificar más reservas". En su último informe, la entidad advierte que, "aunque la estacionalidad del mercado cambiario lo ayuda, los incentivos a liquidar bajan porque los exportadores del sector agrícola anticipan suba del tipo de cambio, aumentos de precios y alguna probabilidad de menores retenciones si el Gobierno pierde la mayoría en el Congreso", es decir, todo un cóctel de expectativas que estimula a quienes tienen los dólares a mantenerlos y a quienes no los tienen a que busquen adquirirlos. "Escasísima credibilidad" Como prueba de la desconfianza existente, el informe toma el impacto que tuvo el reciente anuncio de un preacuerdo entre los bancos centrales de la Argentina y China para una línea de crédito contingente. "Se trata de una noticia que a priori es positiva, pero que tuvo, en el mejor de los casos, un impacto neutro sobre la confianza en el peso y el flujo de demanda de dólares y que muchos interpretaron como una señal explícita de vulnerabilidad cambiaria, algo que sólo demuestra el marco de escasísima credibilidad en que hoy se ejecuta la política económica", destacó. |