Por Javier Blanco - El reacomodamiento bajista del dólar entregó ayer sus primeras señales de agotamiento, aunque sólo por los límites que la propia banca oficial parece ponerle. La caída de la divisa se había iniciado el pasado miércoles luego de que el Banco Central (BCRA) entregara claras señales de su voluntad de limitar su escalada para evitar que el goteo de depósitos, que había detectado en las últimas semanas, se generalizara. La cotización minorista para la venta retrocedió otro centavo, al quedar a $ 3,69 en el promedio de agencias y bancos ubicados en el Microcentro porteño (comprador, a $ 3,66). Perdió cinco centavos al cabo de las últimas tres ruedas, alcanzó su menor nivel desde el 23 del mes pasado y ya cede 1,3% en lo que va de abril. Pero el precio mayorista de venta mostró señales de estabilidad, al negociarse al final del día a $ 3,6740 (apenas una milésima por debajo del cierre previo), tras haber marcado un mínimo de 3,6710. La cotización comenzó a alejarse de ese piso cuando apareció una corriente compradora de dólares liderada por el BCRA y acompañada por adquisiciones de los bancos Nación y Provincia. En realidad, la jornada dejó entre los operadores la sensación de que el Central estaba "devolviendo favores" al resto de la banca pública. A esta conclusión llegaron tras observar que ayer el ente rector del sistema colocó una primera postura vendedora en $ 3,6750 (el precio mayorista de cierre del día anterior), "al dar a entender que no estaba dispuesto a ver el precio por encima de ese nivel", observó Carlos Risso, analista del portal Notibancos.com. Así entregó una señal a los exportadores, que estaban esperando la reacción del mercado para ver cómo actuar, para que se decidieran a vender. Con ese límite, se apresuraron para liquidar y así evitar el riesgo de terminar haciéndolo a precios menores. Según coincidieron en describir distintos agentes cambiarios, los exportadores volvieron a volcar a la plaza cambiaria local US$ 100 millones, lo que presionó a la cotización mayorista a la baja hasta hacerla coquetear con los $ 3,67. Claro que una vez llegado a ese nivel de precios, los bancos oficiales (básicamente el Nación y el Provincia) se lanzaron a recomprar posiciones vendidas en las semanas previas, lo que fortaleció la impresión de que la baja de ayer había sido alentada por el Central sólo para permitir que estas entidades (que habían complementado su estrategia de defensa del peso con agresivas ventas hasta hace una semana) recompusieran sus posiciones en dólares y eludieran el riesgo de sufrir pérdidas patrimoniales. Los analistas esperan un comportamiento similar del mercado para hoy, especialmente porque en los últimos días se notó una retracción de la demanda minorista. Los cambistas adjudicaron la merma a la posibilidad vacacional que a algunos argentinos les abrió la confluencia de feriados (por el 2 de abril y la Semana Santa). La estrategia cambiaria del BCRA fue respaldada ayer por el economista Orlando Ferreres, que desestimó los pedidos de los industriales para que el peso se devaluara más al sostener que ni así lograrían "aumentar sus ventas al exterior", porque "todo el mundo dejó de comprar". "En Brasil y México, la importación cayó 25% y China bajó sus compras un 43%", insistió en una entrevista radial. |