Por JUAN CERRUTI - La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) se ha convertido en los últimos meses en el principal brazo financiero del Gobierno. Pero el alcance de sus movimientos superó cualquier expectativa previa.
El todopoderoso organismo que dirige Amado Boudou –que tras la estatización de las AFJP se hizo de un stock de activos de $ 94.000 millones y un flujo anual de ingresos adicionales de $ 13.000 millones– no sólo es el principal acreedor del Tesoro Nacional. Ahora también opera activamente recomprando deuda y hasta contribuye a maquillar las reservas del Banco Central.
En las últimas jornadas –aprovechando el viento de cola que llegó del exterior– la ANSeS salió a comprar títulos públicos. La movida implica un doble beneficio para la Rosada. Por un lado, rescata deuda, lo que se traduce en menores vencimientos para este año y el próximo. Por otro lado, apuntala el precio de los bonos (que estaban muy bajos) y contribuye a hacer ceder la tasa de interés que hoy deben afrontar las empresas que buscan créditos para invertir. Implica una cambio de estrategia significativo frente a las licitaciones que impulsó el organismo previsional, con modestos resultados.
Un reciente informe del Estudio Bein confirma que “paradójicamente, la actual situación donde conviven precios de default de la deuda pública con escenarios de no default, está permitiendo a algunas agencias del Estado seguir recompra deuda”.
Así, la ANSeS se perfila para convertirse en el instrumento elegido por los Kirchner para revertir el adverso clima económico. Al mismo tiempo, trascendió que está ayudando al BCRA –otro que salió de compras en las últimas jornadas por el mercado– a maquillar el impacto en las reservas de la fuga de capitales y dolarización de carteras. Los fondos que la ANSeS repatrió en el primer trimestre del año habrían sumado alrededor de u$s 990 millones. Se trata de los activos que las AFJP tenían invertidos en activos en Estados Unidos (mayormente Cedears) y otras plazas del mundo, como Asia.
Este dinero habría quedado finalmente depositado como préstamo en las arcas del Banco Central, por lo que la entidad que dirige Martín Redrado lo computa entre sus reservas, al igual que lo hace con otros créditos que recibe, como los del BIS.
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