Por LEANDRO GABIN - La mente dolarizadora de los inversores y las menores tasas que están pagando ciertos activos financieros está desinflando al mercado de cheques de pago diferido.
El instrumento, que goza de bastante popularidad en la Bolsa de Comercio y que compite directamente con los plazos fijos bancarios, sigue creciendo pero a un ritmo no tan acelerado.
De hecho, algunos inversores que operaban en este circuito dejaron de hacerlo. Sucede que varios ahorristas invertían en cheques y se cubrían con dólar futuro, para jugarle a las altas tasas que otorgaba el instrumento pero sin descuidar el retorno en dólares.
Si bien se liquida en moneda local, esta operatoria de comprar pagarés que cotizan en el mercado y hacer un contrato de dólar futuro daba una ganancia del 6% anual para el plazo de seis meses. Ahora, se redujo a la mitad, igual un punto porcentual más que los depósitos bancarios en ese moneda.
Dicen en la city que ahora están los tradicionales inversores de cheques, los poco sofisticados que no hacían la cobertura a futuro, mientras que se incrementó la cantidad de ahorristas que dolarizan sus portafolios.
A la hora de buscar explicaciones, algunos creen que las cercanías de las elecciones generan ruido en el mercado que prefiere salirse de operaciones en pesos y quedarse estacionado en dólares.
Si bien no hay desconfianza con la operatoria de los cheques (siguen firmes los emitidos con el aval de una Sociedad de Garantía Recíproca, que representa el 95% de este mercado) ni los mecanismos de cobertura que existen en el Rofex o el MAE, los ahorristas están más temerosos.
“Cayó esta operatoria pero no por el tema de las elecciones, sino porque las tasas están cerradas, los spreads están muy cortos. De hecho, siguen siendo buena alternativa los cheques con garantías de las SGR, incluso para el que no quiere cubrirse con el dólar futuro porque se gana hasta 5 puntos más que el plazo fijo”, dice Antonio Cejuela, director de Grupo Puente.
La operatoria depende del plazo y de las tasas (que se desprenden de los cheques y de la cobertura).
Entre el precio spot y el futuro del dólar sale el costo, esto se compensa con la posición comprada en pesos con el cheque. De ahí surgía que el costo del pase era de entre 10-12% anual. Con un spread de 8 puntos menos los gastos –que son de alrededor de 2-3%–, el retorno dolarizado daba 6% a 180 días.
Ahora al haber caída la tasa de los cheques (y por ende hay menos liquidez), se consigue neto de gastos un rendimiento en torno al 3%.
Fuera de esta operación, otra alternativa es apostar por las Lebac y Nobac (que emite el Banco Central).
Considerada como un estrategia “libre de riesgo”, en este caso la entidad sería un jugador en ambos frentes (porque las emite y porque participa de la punta vendedora en el mercado de futuros).
Tampoco están al alcance de la mano los fideicomisos en dólares que surgieron para prefinanciar exportaciones, ahora menos activos en el mercado, que de todas formas se liquidaban en argendólares (el tipo de cambio del Banco Nación). Se ganaba 7,5% a seis o siete meses con esta operatoria.
Para Juan Diedrichs, asesor financiero en Capital Markets Argentina, la suerte del mercado de cheques va a depender de las tasas.
“Esa una alternativa, podés darte vuelta en cualquier momento y vender tu posición en el bolsa, sólo perdías algo por los costos de intermediación”, dice el analista.
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