Tras recortar las tasas de interés al mínimo récord de 1 por ciento, el BCE dijo que comprará bonos cubiertos denominados en euros, usados principalmente para financiar hipotecas en Europa.
Eso lo coloca en el mismo sendero que ya adoptaron la Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos centrales.
Los temores a la inyección de una avalancha de euros inicialmente habían hecho bajar la moneda, pero rápidamente se recuperaba llegando incluso a 1,3454 dólares <EUR=>, un incremento diario de casi el 1 por ciento.
El mercado es cada vez más optimista de que las políticas especiales de los bancos centrales han ayudado a la economía mundial a superar lo peor de la recesión.
"El euro cayó fuerte contra el dólar porque Trichet insinuó la flexibilización cuantitativa", dijo Boris Schlossberg, director de análisis cambiario de GFT en Nueva York.
"Pero la gente se está dando cuenta de que las medidas que están emprendiendo los bancos centrales funcionan porque estamos viendo mejoras en todos los datos económicos subyacentes", añadió.
Las esperanzas de que lo peor de la crisis financiera ya pasó extendían el repunte reciente en las bolsas mundiales y favorecían a las monedas de renta alta como los dólares de Australia y Nueva Zelanda.
Esto, a pesar de que para el jueves se prevé la confirmación de que muchos bancos estadounidenses necesitan miles de millones de dólares en capitales frescos.
El dólar ascendía 0,9 por ciento a 99,30 yenes <JPY=>.
El dólar y el yen tienden a subir cuando crece el nerviosismo de los mercados, pues ambos son vistos como refugios seguros, y caen cuando reaparece el apetito por el riesgo.