Por LEANDRO GABIN - Después del “veranito” de fines del año pasado, cuando los distintos mecanismos para amordazar la demanda de dólares tuvieron efecto, el 2009 está siendo un poco más movido. Si bien lejos del pico de la crisis, por ejemplo en marzo del 2008 con el conflicto del campo o en septiembre, con la quiebra de Lehman Brothers, mantener las expectativas del tipo de cambio a raya no es gratuito. Se sabe que el Banco Central interviene comprando o vendiendo dólares en el mercado spot. Más certidumbre se tiene con las operaciones a futuro donde es el único vendedor de dólares. Según se desprende del balance del BCRA, la posición vendida de la entidad en futuros alcanza u$s 4.500 millones aproximadamente. Esto representa una suba de u$s 1.000 millones en comparación con diciembre del 2008, pero aún lejos de los u$s 5.700 millones de fines de septiembre. Parte de la explicación viene a cuento de los movimientos que tuvo el mercado, altamente relacionado con el adelantamiento electoral que se conoció en marzo: el dólar desde comienzos de año pasó de $ 3,45 a $ 3,73 y la fuga de capitales –en el primer trimestre– alcanzó los u$s 5.700 millones. Por eso, la presión cambiaria hizo que el Central tuviera que seguir “marcando la cancha” en las operaciones a futuro, una estrategia que busca calmar las expectativas de un dólar más caro.
El mecanismo para controlar el valor de la divisa sin desprenderse de reservas es el siguiente: el Banco Central se compromete a vender dólares en una fecha a un tipo de cambio prefijado. La diferencia entre el tipo de cambio al término del contrato (spot) y el tipo de cambio pautado a futuro constituye una ganancia o una pérdida para la autoridad monetaria. Si el tipo de cambio al que se compromete a vender los dólares es menor al spot, entonces el Central no hace entrega física de los dólares (no pierde reservas) sino que paga la diferencia en pesos contra emisión. Si por el contrario el tipo de cambio pautado es mayor al spot, el Central recibe la diferencia en pesos, por lo que se registra una esterilización de pesos. Siempre la ganancia o pérdida para el Central se contabiliza en pesos. De ahí que las reservas no caen por estas operaciones.
Para Fernando Marull, economista de Julio Piekarz & Asociados, las operaciones del Central “no le hacen una marca al balance, no lo debilita”. “Opera en futuros para planchar el dólar. Pero ahora está más calmo, es menos preocupante que la posición que tenía con la crisis del campo. De hecho, en ese momento, la posición era bastante alta y todos los que apostaban al alza del dólar terminaron perdiendo”, agregó. David Mermelstein, de Econviews, dice que si bien el número es importante, es pequeño en comparación con las reservas. “Aún es un número manejable, el stock es pequeño en términos relativos pero hay que ver la dinámica. De todas formas, sea el resultado que fuere para el Central, la pérdida que pudiera tener es marginal. Es más importante el aporte que brinda otorgando ciertas señales al mercado”, sostiene.
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