Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Por estos días, el mercado de dólar a futuro bien podría ser una medida de los temores que empezaron a generar en empresas y operadores las especulaciones sobre la Argentina “post-electoral”. El dólar a un año superó esta semana los $ 5 en Nueva York, y amplió abruptamente su spread con los contratos que se pactan para igual posición a nivel local, en el Rofex ($ 4,18), hasta superar un máximo de 80 centavos. Semejante diferencia no se veía desde noviembre y diciembre pasado, justamente los meses del manotazo oficial a los fondos jubilatorios, cuando los mercados se vieron envueltos en un miedo generalizado a la confiscación.
La brecha que existe hoy entre las curvas de las diferentes posiciones, en el Rofex y en Nueva York, ya está vista por los analistas como un indicador que revela la enorme incertidumbre local. La tasa implícita entre ambas plazas superó esta semana el 15% anual en todas las posiciones, un nuevo máximo de los últimos meses, y sugirió que sobre ella existen hoy factores adicionales, que poco tienen que ver con la conocida intervención del Central para aplanar la curva de los rendimientos a futuro. “Pareciera que hay otras cosas: el ‘riesgo Argentina’, la incertidumbre electoral, los rumores de desdoblamiento cambiario, y cosas que no hacen a la tranquilidad”, estimó un economista.
Una empresa, con necesidad de cubrirse del riesgo del tipo de cambio para los próximos meses, hubiera podido adquirir, en la Argentina, un contrato de dólar a futuro a precios altamente atractivos: $ 3,7330 a un mes; $ 3,8180 a tres meses; $ 3,9440 a seis meses; y $ 4,1750 a un año. Pero hubiera tenido que pagar bastante más, en cambio, de haber hecho esa misma operación en Nueva York: $ 3,7675 a un mes; $ 3,9012 a tres meses; $ 4,25 a seis meses y $ 4,90 a un año. “Esa diferencia podría significar que hay un riesgo de incumplimiento de la contraparte acá en la Argenitna. Si un banco del exterior te pide $ 5 por cada dólar, y acá sólo se te piden $ 4,18, quiere decir que acá hay más posibilidades de que te cambien las reglas de juego”, consideró un alto ejecutivo de finanzas de una compañía de primera línea.
Desde el Banco Central, una fuente se encargó de refutar esa especulación: “Cada fin de mes se renueva la mitad de los vencimientos, lo cual es una señal de confianza del organismo. Aún en algunos fines de mes en que hubo situaciones de estrés cambiario, o de mayor tensión, la mitad de los vencimientos se renovó”, explicaron.
Desde un banco extranjero que realiza diariamente la operatoria explicaron a este diario que, desde hace un tiempo, se percibe un mayor volumen en los contratos a futuro en Nueva York: “Pasó un poco el susto a nivel global, y se empezó a abrir más el mercado para los emergentes”, dijo. Y atribuyó la diferencia de cotizaciones a la percepción que tienen sobre el país los inversores en el exterior: “La información que llega a afuera es que el Gobierno puede perder las elecciones, que el país se va a complicar un poco más, y que el gap de caja debe ajustarse con una devaluación”, agregó.
El gerente de desarrollo del Rofex, Javier Marcus, explicó que “el spread de tasas implícitas en ambas cotizaciones fue muy grande en los comienzos del año, en marzo se fue achicando, y ahora volvió subir mucho: entre la semana pasada y la actual, aumentó de 7% a 13% en los contratos a 30 días”. Días atrás, el Ieral advirtió en un informe que “la brecha existente sugiere factores distorsivos”, y que eso “no es conveniente desde el punto de vista de las expectativas para el manejo de variables monetarias del Central”.
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