Por ESTEBAN RAFELE - Mientras el real brasileño no deja de apreciarse, el peso continúa con su devaluación centavo a centavo respecto del dólar y los industriales respiran con algo de alivio. El peor de los mundos posibles para ellos, ese que combinó la crisis global con la depreciación de más de 40% de la moneda brasileña hacia fines de septiembre, va quedando atrás.
El ingreso de capitales a Brasil en las últimas semanas llevó al real a apreciarse hasta niveles cercanos a dos por dólar ayer y provocó, hace tres días, que volvieran las intervenciones el banco central de ese país para detener la escalada. El dólar, que hace seis meses llegó a canjearse por 2,60 reales tras la quiebra de Lehman Brothers y la corrida que generó, se trocó ayer por 2,10 o menos. Mientras, el peso no dejó de devaluarse. Desde la caída del banco estadounidense, que marcó lo peor de la crisis global, el peso se depreció 20,6%. El real, en el mismo tiempo, se devaluó 17%. Ahora, los términos de intercambio reales entre Brasil y Argentina se encuentran en los mismos niveles que antes de la debacle mundial.
Desde el Central, una y otra vez, argumentaron que una brusca devaluación como la sucedida en Brasil o Chile hubiera desatado el pánico. Hoy se jactan de haber resistido las presiones devaluatorias de los industriales y haber llegado, centavo tras centavo, a recuperar la competitividad perdida con el país vecino.
Pero para los economistas, los siete meses y medio que pasaron desde la quiebra de Lehman no fueron gratuitos. Fausto Spotorno, economista jefe del estudio Orlando Ferreres, opinó que la apreciación del real “todavía no ayuda” a la industria. “El ajuste del real fue muy fuerte, en un país sin inflación, por lo que Argentina no ha ganado en competitividad con Brasil”, sostuvo.
Para Enrique Déntice, economista Senior de la Universidad de San Martín, la relación entre el peso, el real y el dólar “está empezando a ser beneficiosa para la industria, pero no para toda”. Y alertó que un peso más depreciado, como pide un sector del empresariado –cerca de $ 4,50– “no es conveniente para las empresas pequeñas” que no exportan y que verían incrementarse sus costos.
Puertas adentro
La UIA, en tanto, prefiere enfocarse en el valor del peso. “No le hemos prestado atención (al real) porque lo que nos importa ahora es el tipo de cambio nuestro”, dijo el presidente de la entidad, Héctor Méndez. “Estamos trabajando para acercarle una propuesta al Gobierno y el Banco Central sobre un tipo de cambio adecuado”, agregó.
El industrial, no obstante, recordó que “siempre el tipo de cambio incide en la competitividad y si del otro lado la moneda se aprecia, favorece más al negocio”. |