Por LEANDRO GABIN - Después del cimbronazo financiero de marzo, que sentenció al primer trimestre del 2009 a tener una fuga de capitales de u$s 5.700 millones, los decibeles se empezaron a calmar. Es más, no solo la “dolarización de portafolios” se redujo en abril a u$s 1.500 millones desde los casi u$s 2.800 millones de marzo, sino que los exportadores liquidaron con más fuerza sus dólares comerciales. De un mercado cambiario asfixiado por las tensiones, se pasó a uno un poco más calmo. De hecho, según estimaciones confiables, en los últimos 45 días (a partir de abril y hasta la primera quincena de mayo), la plaza cambiaria está siendo superavitaria en u$s 500 millones. Léase, los billetes verdes abundan un poco más (para sorpresa de propios y extraños).
Esta mayor tranquilidad viene como anillo al dedo para el Banco Central, que pudo en abril comprar u$s 61 millones para sus reservas después de ventas que alcanzaron los u$s 1.800 millones durante marzo (por efecto “adelantamiento electoral”). En lo que va de mayo, el Central intercaló compras diarias de dólares que fueron desde u$s 150 millones a escasos u$s 30 millones, en sintonía con el ritmo de liquidaciones. De todas formas, para algunos, la intervención de la autoridad monetaria tiene sabor a poco ya que precisamente abril es un mes estacionalmente importante en cuanto a la venta de dólares comerciales. Pero, aseguran otros, las liquidaciones tienen un sesgo hacia el precio. Esto es, los exportadores prefieren dosificar las ventas a la espera de mejores cotizaciones: de hecho, quienes “atesoraron” soja el mes pasado a u$s 370 la tonelada habrán hecho negocio si liquidaron en mayo con precios arriba de los u$s 400. La idea que circula por algunos ámbitos dice que valores del commodity a estos niveles o un poco más altos, son una invitación a liquidar billetes verdes.
Para los observadores, el saldo en el mercado cambiario no sería ilógico si se tiene en cuenta que el superávit comercial de abril fue de u$s 2.300 millones. “No me asombraría que haya una plaza cambiaria más relajada, las importaciones se están cayendo a pedazos y eso hace que (Martín) Redrado tenga un mayor margen de maniobra. De todas formas esto no implica un cambio de tendencia. Cuanto más cerca estemos de las elecciones, más especulaciones pueden aparecer, y eso termina impactando”, decían desde un banco extranjero.
En la city dicen que la recuperación de los activos financieros como bonos y acciones fue determinante para reducir la demanda de dólares. Después de todo hay papeles que suben hasta 45% en la primera quincena de mayo, mientras que los títulos (como el Boden 12) ganan más del 10% en el mismo período. Es ese sentido, la estabilidad del tipo de cambio se contrastó con los rendimientos que se estaban viendo en los mercados, y eso hizo que los inversores dejaran la manía dolarizadora para apostar por los activos.
De todas formas, el Central sabe que no tiene la batalla ganada. Una presión adicional sobre el tipo de cambio de cara a la elecciones es casi un hecho, pero –suelen recordar en Reconquista 266– “para eso están las reservas”. |