La subida de las bolsas, sobre todo en Estados Unidos tras resultados corporativos mejores a los esperados, junto con un alza en los precios del crudo, impulsaban la idea de que la crisis global podría estar amainando.
Este panorama también beneficiaba a las monedas vinculadas con materias primas como los dólares australianos y neocelandeses.
"Pienso que todos los movimientos son consistentes con la mejora general del apetito por el riesgo", dijo Omer Esiner, analista de Ruesch International en Washington.
Tanto el dólar como el yen suben cuando los inversores no quieren tomar riesgos, mientras que caen cuando disminuyen los temores en los mercados.
Las pérdidas del yen también tenían su origen en las declaraciones de un importante funcionario del Ministerio de Finanzas de Japón, que dijo que estaba mirando los movimientos de las monedas con atención y que esperaba que las oscilaciones no tuvieran un efecto negativo sobre la economía.
El comentario recordó a los inversores el riesgo de que una intervención por parte de Japón debilite al yen, aunque analistas dijeron que era improbable una decisión en ese sentido.
En las primeras operaciones en Nueva York, el dólar subía un 0,6 por ciento a a 95,70 yenes <JPY=>, recuperándose de un mínimo de dos meses de 94,55 yenes alcanzado en la plataforma EBS.
El euro se apreciaba un 0,7 por ciento a 129,33 yenes <EURJPY=>, tras tocar previamente en la sesión un mínimo de tres meses de 126,99 yenes.
El euro subía levemente frente al dólar a 1,3503 dólares <EUR=>. El índice dólar, que mide el desempeño de la divisa frente a otras seis monedas, caía un 0,2 por ciento a 82,796 .DXY.
En tanto, la libra se valorizaba un 0,8 por ciento a 1,5269 dólares <GBP=>, dado que los inversores ignoraba un pedido para disolver el parlamento británico en medio de un escándalo político.
El dólar australiano subía un 1,4 por ciento a 0,7590 dólares estadounidenses <AUD=>, mientras que la moneda neocelandesa se apreciaba un 0,7 por ciento a 0,5895 dólares <NZD=>.