Las subas recientes de los costos empresarios contrarrestó la suba nominal del tipo de cambio. Sobre las finanzas de las empresas impactaron los costos laborales (con aumentos de hasta 15 en salarios), la conflictividad laboral, el retraso en la devolución de IVA técnico y de beneficios a productores de bienes de capital. Asimismo, entre estos factores, la mayor presión tributaria, que alcanzó este año un nuevo récord histórico, resultó clave en la disminución de la competitividad.
La suba del dólar menor a 15% en lo que va del año quedó relegada ante los mayores costos. “Para un mismo tipo de cambio nominal, a mayor presión tributaria menores son los salarios que se pueden pagar para mantener los niveles de competitividad”, explicó un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea.
La mitad del aumento en la presión tributaria (10 puntos porcentuales) se debió a la aplicación del impuesto a los débitos y créditos bancarios (impuesto al cheque) y a los derechos de exportación, dos tributos que se plantearon en su inicio como transitorios.
En 2008 el Gobierno Nacional dispuso de 67% más de recursos que en 1998 medido en dólares pero aún así, el superávit financiero siguió en baja (6,7% de los ingresos totales) y hubiese resultado casi la mitad del finalmente obtenido, 3,8% de los ingresos, sin recursos extraordinarios de la seguridad social y del Banco Central.
En este contexto, para la entidad resultará necesario bajar los impuestos y elevar la competitividad empresaria. “Una baja de impuestos de seis meses sería muy efectivo para reactivar la venta de automotores, de otros bienes de consumo durable y la construcción”.
Asimismo, el IERAL consideraría fundamental avanzar en una reforma tributaria estructural que incremente el federalismo y la participación de las provincias, que deberían beneficiarse con un 20% del Impuesto a las Ganancias y 11% del IVA. También debería pagarse el impuesto al Cheque a cuenta de Ganancias y disminuir las retenciones, con una parte paga a cuenta de Ganancias. Por último, la entidad propone tomar un porcentaje de contribuciones patronales a cuenta de IVA, especialmente mientras dure la actual recesión.
Esta reforma también permitiría aliviar la apremiante situación de estrechez fiscal que sufren las provincias, que terminaron el año pasado con un déficit financiero de 1,9% de los ingresos totales. “El país no ahorró nada en el último período de vacas gordas mientras Chile ahorró un fondo anticíclico de u$s 19.460 millones, que puede usar ahora para hacer política contracíclica durante la actual crisis económica”, enfatizó Marcelo Capello, economista de la entidad.
Si la Argentina hubiese ahorrado la mitad de lo recaudado por retenciones desde el año 2002, al final de 2008 habría acumulado un fondo de ahorro similar al de Chile. “Hay poco que se pueda hacer por la incertidumbre hasta después de las elecciones”, reconoció el especialista.
Este año el superávit nacional se obtendrá casi en exclusiva gracias a la ANSeS mientras el Tesoro Nacional apenas si tendrá equilibrado. |