Por: Ismael Bermúdez - La polémica arrancó con fuerza. De un lado, está la Unión Industrial Argentina (UIA) y del otro, el Banco Central. El tema en discusión: el valor del dólar en la Argentina.
Todo comenzó semanas atrás cuando en un informe, el Banco Central sostuvo que el peso estaba un 14% subvaluado respecto del dólar. En otras palabras: no había atraso cambiario.
La Unión Industrial Argentina (UIA) entendió que el Banco Central le salía al cruce a su reclamo de un dólar real más alto. Y de inmediato encomendó a su Centro de Estudios elaborar un documento que le sirva como "artillería" contra la entidad que preside Martín Redrado.
El documento dice que hay muchas formas de medir el tipo de cambio real y que el que usa el Central es una más, que tiene varios defectos:
Utiliza el Indice de Precios al Consumidor del INDEC que "subestima la inflación minorista real, lo que genera que el tipo de cambio real obtenido sea mayor al que surgiría de tomar un IPC más aproximado a las expectativas del grueso de los agentes económicos". Con el Indice que elabora la desplazada directora del INDEC, Graciela Bevacqua, IPC City Buenos Aires- habría una diferencia de 65 puntos, dice la UIA.
Si el objetivo es calcular la competitividad industrial, la UIA sostiene que habría que usar los costos industriales, como los energéticos, salarios e insumos. En ese caso, "los resultados obtenidos son considerablemente distintos a los del BCRA, indicando una fuerte apreciación del peso, lo que significa una pérdida de competitividad cambiaria respecto a los últimos años".
En el Banco Central aseguran que con el índice de inflación del INDEC, de las Provincias o de las consultoras privadas o los salarios no hay atraso cambiario y el tipo de cambio actual es competitivo como lo demostrarían los sucesivos superávits comerciales.
Lo que sí reconocen es que hay salida de capitales. Pero aseguran que la política cambiaria no puede formularse atendiendo a componentes especulativos o a expectativas devaluatorias infundadas. "Nosotros miramos el movimiento real y el equilibrio de mediano y largo plazo", dicen.
Además, agregan que si hay expectivas devaluatorias no fundadas, convalidarlas sería reforzarlas poniéndose en el "filo de la navaja". También que llevar el dólar a 4,50 o 5 pesos tiene costos y puede llevar a un tipo de cambio real más alto, igual o aún menor, según cómo se ajusten las demás variables. De todas maneras, el BCRA afirma que nunca asumió un compromiso cambiario, ni real ni nominal, y sí objetivos explícitos en materia monetaria o de reservas para enfrentar eventuales turbulencias financieras.
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