Aún con incentivos oficiales para que los bancos presten, la liquidez abunda en el sector financiero. En rigor, en lo que va del año el crecimiento acumulado del total de créditos al sector privado asciende a un 2,8% frente a un 11,2% respecto de igual período de 2008. “Es decir que en 2009, la cartera crece sólo la cuarta parte del incremento registrado el año pasado”, según señala el informe semanal de Banco Ciudad. Siguiendo los últimos datos disponibles –al 8 de mayo– del Banco Central (BCRA), el stock total de préstamos en pesos al sector privado se ubica en los $111.002 millones.
El punto es que la demanda de financiación en moneda local se ha retraído, más allá de que la oferta aún es dura. Sin embargo, a pesar de las condiciones, tanto familias como empresas tienen en cuenta otros factores a la hora de endeudarse. Frente a una mayor desconfianza e incertidumbre por el menor nivel de actividad y creciente inestabilidad laboral –sumado al efecto elecciones– la demanda está paralizada.
De todas formas en el mes de abril algunas entidades bajaron las tasas de sus préstamos. En concreto, fueron varios los bancos que recortaron agresivamente las tasas de los préstamos a individuos y a empresas. En el caso de las líneas de consumo, por las que los bancos venían pidiendo intereses muy elevados, hubo bajas de hasta 800 puntos básicos. Así, el segmento de consumidores premium pasó a pagar tasas en torno al 27%, frente al 35% que abonaban en marzo; y los sectores medios y bajos pasaron de pagar 40% a 35%. Las financiaciones a empresas también se abarataron, pero en menor medida. Hoy una compañía de primera línea consigue fondeo al 24% a un año de plazo, aunque todavía paga el doble que a mediados de 2008.
Con todo, en el mercado insisten que para que el crédito se reactive no se trata de una cuestión de oferta. |