La Bolsa porteña volvió a cerrar en alza ayer, a contramano de sus pares regionales, en una jornada que sirvió para darles la razón a los analistas que apuestan a una prolongación del canal alcista que, desde comienzos de marzo (aunque con algunas pausas) vienen dibujando los principales índices del mercado. El índice Merval, principal referencia de precios del mercado, pero muy condicionado por la evolución de los papeles vinculados con el negocio petrolero, ganó 0,69%, para ubicarse en los 1560,85 puntos, su máximo desde comienzo de octubre, un resultado que se valora más si se observa que lo obtuvo luego de marcar una caída máxima intradiaria del 1,87 por ciento. De esta manera, sumó su cuarta sesión consecutiva en alza, lapso en el que acumuló un avance del 8,5% que sirve -además- para ampliar al 22,4% su margen de ganancia en lo que va de mayo. Más sólido fue, por su parte, el despegue del Merval Argentina ( 1,46%), el índice que mejor representa el riesgo local porque no incluye en su composición a las empresas más internacionalizadas, lo que mostraría que a varios papeles locales les queda cuerda como para estirarse un poco, en especial, a aquellos que venían rezagados como Pampa Energía (ganó 9,4%) y Mirgor ( 5%). Según algunos operadores, la ampliación del ciclo alcista de la plaza local es la contracara del proceso de progresiva devaluación del peso. "Hay inversores que se están refugiando en acciones domésticas sólidas ante la persistente suba del dólar", confió un agente que remitió a pasadas experiencias y que mencionó el temor sobre el rumbo que puede tomar la política cambiaria después de las elecciones. Lo curioso del día fue que ambos índices se mostraron siempre en sintonía. Abrieron en baja, testearon su piso en horas del mediodía, durmieron una siesta luego (estuvieron neutros) e hicieron diferencia sobre el final de las operaciones. El dato preocupante del día fue la reducción del 23% en los negocios con papeles domésticos (apenas $ 47,4 millones), básicamente porque si el volumen baja el raid alcista, que naturalmente va perdiendo fuerza, tendrá menos chances de sobrevivir. En Nueva York, las acciones cayeron 1,54% empujadas por las señales de debilidad que volvió a entregar el mercado laboral estadounidense tras saberse que en la semana anterior se solicitaron 631.000 pedidos para cobrar el fondo de desempleo, cuando se preveían 625.000. Por su parte, el Bovespa brasileño cerró con un rojo del 2,26 por ciento. Javier Blanco
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