Las cosas volvieron a ponerse feas en Wall Street. El índice Dow Jones bajó ayer 2,05%, retrocediendo hasta las 8.300,02 unidades, mientras que el Nasdaq cedió 1,11% y el S&P 500 perdió 1,9%.
Los inversores respondieron ayer a la cada vez más segura quiebra de General Motors, los pésimos pronósticos de Monsanto, la empresa de semillas más grandes del mundo, y un abrupto incremento en la tasa de la deuda de EE.UU., que hace temer que los esfuerzos de las autoridades por inducir un abaratamiento del costo del dinero no están surtiendo efecto.
El retorno de los bonos del Tesoro a 10 años, que se mueve en sentido inverso al precio de los títulos, se disparó ayer 18 puntos básicos y ya acumula un alza de más de 100 puntos básicos desde que la Fed anunció en marzo que compraría hasta u$s 300.000 millones en deuda del Gobierno para empujar hacia abajo las tasas de los créditos.
El rendimiento a 10 años quedó ayer en 3,73%, un máximo desde el 17 de noviembre del año pasado.
A su vez, la diferencia entre los títulos a 2 años y los de 10 años se redujo a apenas 2,75 puntos porcentuales, superando el récord anterior de agosto de 2003. El mercado espera que EE.UU. deba emitir este año fiscal –que cierra el 30 de septiembre– unos u$s 3,25 billones para financiar sus esfuerzos por sacar a flote a la economía.
Por su parte, los títulos de General Motors se depreciaron ayer 20,14%, el descenso más notable entre las 30 empresas del Dow Jones, ante la noticia de que fracasó el intento de la compañía por reestructurar su deuda (busca canjear u$s 27.000 millones por una participación del 10% en la empresa).
El consejo de administración se reunirá a finales de semana para decidir las próximas acciones a tomar, que casi con seguridad llevarán a la empresa a buscar el amparo que le brinda la Ley de Bancarrota para reorganizarse.
De todas formas, el Gobierno de EE.UU. le dio plazo hasta el 1 de junio para que cerrara acuerdos con los acreedores y los trabajadores.
La noticia pesó en el ánimo de los inversores, aún cuando hubo buenos indicadores. La Asociación Nacional de Agentes de Bienes Raíces informó que el ritmo de ventas de vivienda de segunda mano aumentó un 2,9% en abril con respecto al mes anterior y se situó en una tasa anual de 4,68 millones de unidades, en línea con lo que esperaban los economistas.
Pero no alcanzó para evitar la ola de ventas. Como remate, Monsanto dijo que una competencia mayor a la esperada en su negocio de herbicidas podría impulsar los resultados del año fiscal en el extremo más bajo de las proyecciones, lo que le costó al papel un caída del 3%.
Para el año que finaliza el 31 de agosto, Monsanto ahora espera ganancias de cerca de 4,40 dólares por acción, en el extremo inferior del rango anunciado anteriormente de entre 4,40 y 4,50 dólares.
Por el lado local, el Merval acompañó la tendencia bajista. Los inversores aprovecharon las seis jornadas consecutivas de alzas para tomar ganancias. De esta manera, la Bolsa porteña retrocedió 0,94%. Para algunos expertos la resistencia a perder posiciones que mostraron los papeles vinculados a la industria petrolera sirvió para amortiguar una baja “que podría haber sido algo mayor”.
Afuera, la variedad del petróleo WTI se afirmó en los u$s 63,43 el barril, su mayor valor desde noviembre de 2008, luego que Arabia Saudita confirmara signos de mejora en la demanda asiática de productos energéticos. |