Por IGNACIO OLIVERA DOLL - La recuperación en la actividad y la vuelta al crédito podrían verse bastante más lejos para la economía local a juzgar por algunas señales que, por estos meses, ya se hacen más visibles en la liquidez del sistema: la base monetaria cayó en abril y mayo hasta sus niveles más bajos desde mediados del 2008 y empezó a reflejar en esos meses la mayor contracción en términos reales desde 2003 hasta hoy. En las consultoras privadas no dudan en atribuir esta menor liquidez del sistema a una “furiosa” fuga de capitales, que ya esperan que acumule u$s 10.000 millones en el 2009 para el día de las elecciones legislativas.
La cifras del Banco Central muestran que, a esta altura, los agregados monetarios crecen al ritmo más bajo de los años K. Aún dentro de las bandas que establece el programa monetario, pero más habituados a “perforar” el piso que a superarlo. El crecimiento del M2 total (el circulante más las cuentas a la vista) avanzó en mayo un 8,8% interanual (1,5% respecto de abril), contra un 16,5% de igual mes del año pasado, frente a una banda inferior prevista en marzo de 10,5%. La variación interanual resultó ser la más baja en la curva desde principios de 2003, y su tendencia promete mayores descensos hacia adelante. La base monetaria, que incluye sólo el circulante en poder del público y los depósitos de los bancos en cuenta corriente en el Banco Central, se ubicó en un promedio de $ 100.741 millones durante mayo, levemente por encima de la registrada en abril (u$s 99.835 millones), y sólo tan baja como la de agosto pasado. “Esto está mostrando el menor atractivo que tienen los activos monetarios en pesos para los agentes económicos; y es, claramente, la contraparte del proceso de salida de capitales privados que se observó en estos doce meses, y que también está reflejando el balance cambiario del BCRA. Es consistente con los datos que hay referidos a la caída en la producción industrial del último año”, explicó el presidente del IAEF, Alfredo Gutiérrez.
Ayer, en la difusión de su balance para los primeros cinco meses del año, el Central se mostró optimista con la evolución de los agregados monetarios al destacar sus crecimientos respecto de abril: de 1,5%, por ejemplo, tanto para el M2 como para el M3 (que incluye los depósitos a plazo fijo). En diálogo con El Cronista, una alta fuente de la entidad monetaria destacó, además, “el equilibrio que hoy existe entre la oferta y la demanda de dinero”.
“Se nota una desaceleración brutal en la demanda de pesos de parte del sector privado, que de no estar compensada por la alta liquidez del sistema bancario estaría mostrando un escenario mucho peor. La contracara de esto es un aumento en la demanda de dólares, que puede haber aflojado un poco en los últimos dos meses, pero que sigue a un ritmo de u$s 5.000 millones por trimestre”, explicó el analista de AGM Finanzas, José Echague. Menos liquidez en el sistema terminará afectando, según el especialista, la actividad, la disponibilidad de crédito y, en menor medida, las tasas de interés. “Otros de los efectos más importantes son: el impuesto inflacionario, que está dado por la tasa de inflación sobre la masa monetaria y que indica que la posibilidad de recaudar impuestos será menor; y el hecho de que pueda ser cada vez menor la capacidad del Central de emitir moneda sin producir inflación”, agregó.
Para David Mermelstein, de Econviews, hoy se da un efecto cruzado: “Por un lado, el sistema financiero tiene mucha liquidez; pero por el otro lado, el circulante está claramente contrayéndose; la liquidez está bajando a nivel de la macro”. |