El juego entre los economistas ahora pasa por predecir el ritmo de devaluación del peso post electoral. Se sabe, con los comicios tan cerca nadie quiere hacer olas pero se cree que el ajuste vendrá más temprano que tarde. Según un informe de Reporte Económico, comandado por Alejandro Banzas, “lo más apropiado sería llevar el tipo de cambio de manera gradual al estilo BCRA pre electoral hacia un sendero de $ 4,20 hacia fin de año pero monitoreando la evolución de los precios”.
El informe dice que para que una devaluación sea “exitosa”, la misma no debe ser trasladada a precios ya que de lo contrario de nada serviría su efecto. En segundo lugar, añaden, la salida de capitales si bien ha disminuido su ritmo de huida de la economía doméstica y el BCRA ha vuelto a comprar dólares, no es un tema resuelto. En tercer lugar, las necesidades fiscales se constituye en unos de los pilares a considerar para que la economía transite lo más tranquilamente posible evitando que una mayor presión fiscal implique una mayor desaceleración en el nivel de actividad económica del ya transitado. “A diferencia de lo acontecido en el año 2002 la economía transita por un sendero muy diferente en materia de ocupación y nivel de ingreso lo que perjudicaría que una devaluación fuerte no logre trasladarse a precios generando un impacto no deseado”, señala el trabajo.
A la hora de los números, Reporte Económico dice que “si comparamos el valor del dólar en nuestro país bajo la óptica del Tipo de Cambio Real Multilateral en comparación al resto de la canasta de monedas con las que comercializamos nuestros productos, existe una necesidad de alterar el valor real de nuestro tipo de cambio en un rango de entre el 15% al 20%”.
Y si bien el BCRA ha logrado cumplir ampliamente el cometido de controlar el valor de la divisa hasta el acto electoral (situando el tipo de cambio en $ 3,78), el ritmo de ajuste seguirá bajo presión por los distintos sectores (UIA por ejemplo) que quieren aumentar su competitividad. |