Por LEANDRO GABIN - Escasez es la palabra de moda a la hora de hablar del billete verde. En el circuito cambiario, los ahorristas argentinos –como siempre lo han hecho– demandan dólares ante cualquier circunstancia de estrés o incertidumbre. La diferencia entre lo que ocurre ahora y lo que sucedió en el pasado tiene que ver con la fuga de capitales del país. Más allá del superávit comercial récord (en los primeros cuatro meses del año supera los u$s 5.800 millones), el Banco Central tiene que desprenderse de divisas. De hecho, según información oficial, el saldo del ente monetario en lo que va del año arroja una venta neta de u$s 696 millones.
Esto ya representa el 80% del saldo vendedor que tuvo el Central en todo el 2008 (de u$s 878 millones). Así, y a pesar de la recuperación de los precios de la soja –que pasó de u$s 360 al cierre de 2008 a u$s 440 la tonelada en la actualidad–, que acelera el ingreso de divisas al país, la demanda es tan fuerte que el Central sigue perdiendo en el mercado de cambios.
De hecho, las incursiones del BCRA en la plaza habían empezado con saldo positivo en 2009, cuando compró u$s 535 millones en enero.
Los meses siguientes fueron más complicados para Martín Redrado, más allá de una posición vendida en febrero no representativa (de u$s 136 millones), la estocada vino en marzo cuando el Gobierno oficializó el adelantamiento de elecciones. En medio del clima de incertidumbre, el Central tuvo que vender u$s 1.862 millones ese mes para contener la estampida. En mayo y abril, con más calma en los mercados financieros y los exportadores liquidando sus divisas (más los controles cuasi policiales para impedir la compra de dólares), la autoridad monetaria sumó casi u$s 800 millones en total. Sabor a poco y muchos interrogantes quedaron entre los economistas la magnitud de compras del Central en plena temporada de liquidación de dólares comerciales. Ahora, si bien el commodity sigue a un precio interesante (52,7% por encima del mínimo de diciembre del 2008), el ingreso de divisas no alcanza a empalmar con la demanda y la fuga de capitales.
“La economía no retiene lo que entra por balanza comercial. De hecho, la principal fuente de creación de dinero ahora no existe”, dice Ramiro Castiñeira, economista jefe de Econométrica, en referencia a que el “círculo virtuoso” de emisión de pesos como contrapartida de la compra de dólares (que efectuaba el Central en el pasado) quedó en el olvido. Ahora, la plaza monetaria está más seca. “Mientras que antes el abultado superávit comercial permitía financiar el crecimiento económico, desde mediados de 2007 sólo financia la salida de capitales. Mientras continúe esta dinámica donde la economía no logra retener los dólares provenientes del saldo comercial, difícilmente se recupere el crecimiento económico sin acceso a los mercados externos”, señala la consultora.
De esto se desprende que la “formación de activos externos”, un eufemismo de fuga de capitales, sigue por la nubes después de que en 2008 se fueron u$s 23.000 millones. En lo que va de este año, hasta mayo, la huida de fondos asciende a u$s 9.200 millones, monto superior a todo lo fugado en 2007.
“Esta incipiente escasez de divisas es enteramente atribuible a la violenta fuga de capitales. En los dos últimos años, los argentinos han vuelto a dolarizar carteras con fruición. Evidentemente están esperando una depreciación del peso y de los activos nominados en moneda local. Por ello se lanzan a dolarizar carteras buscando proteger su valor”, explica un trabajo de la consultora Federico Muñoz & Asociados. |