Los principales activos financieros locales comenzaron negociándose ayer con mejoras que parecían presagiar que el ciclo de ajuste en los precios, iniciado el viernes pasado entre las acciones y contagiado más tarde a los bonos, podría haber hallado un límite. Sin embargo, esa ilusión se deshizo en el transcurso de la jornada. Fue cuando quedó claro que la demanda no tenía la fuerza necesaria como para consolidar el incipiente rebote de precios, un dato que pareció convencer a los que esperaban señales de mercado de vender ante la posibilidad de encontrarse con peores valores de salida a medida pasaran las horas, algo que se notó nítidamente entre los que se habían subido en las últimas semanas al demorado boom de los bonos. El resultado fue una rueda de negocios con acciones muy chata (apenas $ 35,2 millones contabilizaron las operaciones con papeles locales), pero mucho más ágil, con volúmenes sostenidos por el dinamismo que mostraron las ventas. La inactividad, en parte, favoreció cierta tendencia a la estabilización entre las acciones, aunque la jornada terminaría mostrando al Merval con una baja del 0,3% (tras haber llegado a ganar hasta 1,25%) que le hace ampliar al 8,36% su margen de pérdidas en las últimas cuatro ruedas. Por el contrario, la mayor actividad con instrumentos de renta fija potenció su desvalorización, que promedió el 1,3% entre los precios pactados en el MAE (mercado extrabursátil) pero llegó al 3% en la Bolsa porteña, con perjuicio marcado para el Boden 2012, un bono que perdió atractivo al pasar a negociarse por separado su cupón de amortización y renta por pagarse a comienzos de agosto. Entre las acciones, en cambio, los índices quedaron en rojo por el retroceso generalizado de los papeles más líquidos, aunque debe tenerse en cuenta que el balance de precios del día fue mucho más equilibrado: hubo 27 alzas vs. 28 bajas. El verdadero lastre de los indicadores fue la tendencia negativa con que operaron los papeles bancarios, a los que se considera ahora aplastados por el descenso de los bonos, que perdieron del 1,7% (Grupo Galicia) al 0,6% (Banco Francés). Distinta fue la suerte de Tenaris, papel que parece haber testeado un piso. Su avance, que superó el 2% pero quedó reducido finalmente a un 0,37%, era el que había explicado el momento alcista del Merval. Pero no tuvo fuerza para sostenerlo en una jornada en la que, pese a la firmeza mundial del crudo, la principal cotizante local no tuvo el "aguante" del otro papel clave: Petrobras Brasil operó en baja todo el día y cerró con un declive del 1,6%. Javier Blanco
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