La prueba no fue nada fácil. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, empezó su audiencia de ayer en el Senado sentado solo en una larga mesa, frente a los miembros de la comisión que decidirá en estos días la sanción del plan de reforma financiera que, el martes, envió Barack Obama. Dramáticamente gráfico, hasta el demócrata y presidente de la Comisión Bancaria, Christopher Dodd, contribuyó a la lluvia de críticas: “Darle mayor poder a la Fed es como dar a un hijo un auto más grande y más rápido, justo después de que estrelló el coche familiar”, disparó.
Geithner fue el encargado de contener cada uno de los cuestionamientos, y de defender las bondades del plan oficial, que propone que la Fed, además de dirigir la política monetaria del país, regule de ahora en más el “riesgo sistémico” para evitar futuros desastres financieros, en un trabajo que haría conjuntamente con otras agencias.
Al urgir al Congreso a actuar rápidamente para aprobar la reforma, Geithner advirtió: “Podemos estar en desacuerdo en los detalles, y tendremos que trabajar juntos para resolver esos temas, pero los estadounidenses comunes han sufrido demasiado; la confianza en nuestro sistema financiero ha sido muy vapuleada; nuestra economía ha sido llevada muy al filo para que permitamos que pase este momento”, agregó.
La exposición de Geithner de ayer fue la primera que debió enfrentar entre más de una docena que le esperan hasta mediados de julio. En el gobienro de Obama confían en una “rápida acción” sobre el proyecto en la cámara de Representantes, donde dominan los demócratas, pero ven un panorama bastante menos claro en el Senado.
Ayer, precisamente, se sintieron las primeras asperezas. “La Reserva Federal no fue creada para la misión de control de riesgo sistémico que el Gobierno busca darle. Decir que está mejor calificada que otras agencias para hacer ese trabajo representa una visión muy inflada de la capacidad técnica del organismo”, lanzó el republicano más influyente de la comisión, Richard Shelby.
Geithner respondió que, hoy, “la Reserva Federal está mejor posicionada” para supervisar las mayores compañías financieras, y que el plan de Obama prevé establecer sólo una “modesta autoridad adicional”, que tenga la misma responsabilidad de vigilar riesgos sistémicos que hoy tienen la mayoría de los bancos centrales en el mundo.
El plan de Obama insta a la Fed a estudiar de cerca los bancos más grandes y más interconectados, establece un nuevo organismo supervisor de productos financieros para el consumidor y supedita los fondos de cobertura y de capital riesgo a la supervisión federal por primera vez. El organismo fue atacado por algunos legisladores por su sigilo y la falta de rendimiento de cuentas públicas en su supervisión del Citigroup y Bank of America. Con todo, hubo fuertes muestras de apoyo al plan en las exposiciones de Dodd y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi: “Ojalá se hubiera hecho esto antes”, razonó Dodd. |