Ivana Recalde, Associate Director Standard & Poor’s - Si bien en los últimos años muchas compañías argentinas mejoraron su perfil financiero gracias a reestructuraciones, refinanciaciones, y otras reducciones de deuda, aún enfrentan desafíos a futuro debido, entre otros aspectos, al impacto de la desaceleración económica y el limitado acceso a fuentes de financiamiento como consecuencia de la reciente volatilidad de los mercados financieros. Ante este escenario, existen factores que cobran mayor importancia en la calidad crediticia de las compañías, como la liquidez (principalmente disponibilidad de reservas de caja y otras fuentes liquidez con respecto a vencimientos de deuda de corto y mediano plazo) y flexibilidad financiera (acceso a líneas de crédito, flexibilidad para ajustar inversiones, disponibilidad de activos para la venta, accionistas con capacidad financiera y voluntad de apoyar a sus subsidiarias, entre otras). En el contexto descripto, las compañías reguladas enfrentan bajos niveles de tarifas, costos de operación crecientes y requerimientos de inversiones para mantener calidad de servicio. Desde la pesificación asimétrica y el congelamiento de tarifas en 2002, sólo se han registrado subas de tarifas puntales y no automáticas en algunos sectores y para reducir subsidios. Por su parte, las compañías orientadas al mercado interno enfrentan mayores presiones tanto en volúmenes, principalmente, por desaceleración en el nivel de actividad, como márgenes en vistas de la menor flexibilidad para transferir incrementos de costos a precios finales, de cierta migración de la demanda a marcas de menor precio y de mayores requerimientos de acciones de comercialización para mantener su posición competitiva. En bienes raíces, han comenzado a evidenciarse ciertas bajas en los valores de alquileres y precios de las propiedades, aunque los valores se encuentran aún en niveles mayores al promedio de los últimos ocho años, dependiendo asimismo la evolución del sector de la disponibilidad de líneas de créditos hipotecarios. Por último, las compañías con perfil exportador se ven en cierta medida aliviadas por el efecto –tanto en sus ingresos como en ciertos costos de insumos y servicios de su cadena productiva– de la apreciación del dólar con respecto a la moneda local, aunque ello se ve contrarrestado por menores niveles de demanda a nivel global y, en algunos casos, restricciones cuando se trata de productos con priorización de abastecimiento en el mercado local en los cuales medidas de intervención pueden desalentar y/o dificultar la exportación. |