Por ANDRÉS SANGUINETTI - Guillermo Moreno, el polifacético funcionario que reparte su día laboral entre la Secretaría de Comercio Interior, su cargo como director del fideicomiso de Papelera Quilmes (la ex Massuh), y sus gestiones para “convencer” a los empresarios de que sólo importen productos si exportan otros bienes por un monto idéntico, acaba de sumar un nuevo rol a esta larga lista de ocupaciones: el de “gerente de ventas” de dos empresas dedicadas a la producción de electrodomésticos.
Se trata de Audivic y Siam para las cuales Moreno negocia directamente con las grandes cadenas de electrodomésticos y supermercados las condiciones para la venta de equipos de aire acondicionado, heladeras y cocinas producidas por las firmas. Tanto Audivic como Siam atraviesan graves problemas derivados de la fuerte caída de las ventas en el mercado local. En el caso de Audivic, se encuentra en concurso preventivo de acreedores y casi al borde de la quiebra, por lo cual desde el Gobierno se impulsa la creación de una cooperativa.
Radicada en Tierra del Fuego, la planta de la ex licenciataria de la marca JVC está paralizada y su personal busca mantener las fuentes laborales haciéndose cargo de sus operaciones.
En este marco, Moreno viene realizando las gestiones para que las grandes cadenas adelanten compras mas allá de si la demanda acompaña esta necesidad. El objetivo es utilizar el dinero como capital de trabajo que le permita al personal de Audivic reiniciar la fabricación de equipos de aire acondicionado. En la tarea Moreno está acompañado por dirigentes de la UOM y diputados kirchneristas que buscan acelerar los plazos legales para la obtención de la matrícula de la cooperativa. De hecho, esto se concretaría mediante la publicación de un decreto oficial de necesidad y urgencia.
“Me llamó Moreno y me sugirió a su manera hacer un pedido de equipos frío calor de 250 y 3000 frigorías que son los que menos se venden hoy”, reconoció ante El Cronista el máximo responsable de una de las mas importantes casas de retail del sector. En una cadena de supermercados también admitieron haber recibido “sugerencias” parecidas. “Nos dijo que teníamos que comprar equipos de Audivic antes de que empiecen a producir”, sostuvieron las fuentes.
El armado de la cooperativa incluye a todos los operarios afiliados a la UOM, mientras que la administración está a cargo de la comisión interna de la fábrica, y el directorio de ejecutivos designados por las empresas clientes de Audivic.
La planta se encuentra en concurso preventivo de acreedores desde fines del año pasado, cuando soportó un rojo importante en sus cuentas y una caída en la producción que puso en jaque la continuidad laboral de sus trabajadores y hasta su permanencia en el parque industrial de Río Grande.
Tradición y continuidad
En el caso de la ex Siam, también se trata de una firma gestionada por sus trabajadores, aunque desde hace varios años. Es la continuadora de la tradicional marca de heladeras argentinas y opera como Cooperativa Industrial Argentina Metalúrgica Julián Moreno (CIAM). Además, se especializa en la fabricación de cocinas.
Es con ambas líneas de productos que participa del plan del Gobierno para financiar la compra de electrodomésticos baratos de fabricación nacional que no tuvo el éxito esperado por las autoridades.
“Hemos hecho varias compras de heladeras y cocinas muy económicas de $ 1000 por consejo de Guillermo Moreno”, sostuvieron en una importante casa comercial del sector.
El problema de esta empresa también tiene que ver con la falta de demanda de sus productos que cayó de la mano de la crisis.
Con una planta en Avellaneda, la cooperativa se creó bajo los cimientos de la compañía que popularizó un modelo de heladeras entre los argentinos y que fue fundada en 1928 por la familia Di Tella.
Tras haber sido estatizada durante la dictadura militar, Raúl Alfonsín decidió privatizarla y fue vendida en licitación a tres grupos: Techint, que compró la planta de tubos SIAT; Pérez Companc, que se quedó con una fábrica de San Justo; y Aurora que pasó a controlar la parte más importante que incluía la planta de Avellaneda y las instalaciones que poseía en Tierra del Fuego. En 1986 cambió su nombre al de Aurora Grundig e inició la fabricación de heladeras, lavarropas, planchas, cocinas, ventiladores y estufas, entre otros productos. Pero a fines de 1995 quedó inmersa en un proceso de vaciamiento e incumplimiento de sus obligaciones comerciales y financieras. En ese momento, sus trabajadores ocuparon la planta y la empresa se presentó en convocatoria. Y en noviembre de 1996 nació una cooperativa que acordó con los dueños de Aurora el alquiler de la fábrica y el uso de la marca SIAM, ya impuesta en el mercado interno, además del inicio de la producción de cocinas. |