Por DOLORES AYERRA - Es el ABC de cualquier período electoral en la Argentina. A medida que se acercan los comicios, históricamente aumenta la demanda de dólares. En rigor, ya desde la semana pasada en los bancos y agencias de cambio, se incrementaron las compras de divisas tanto de grandes jugadores como del público minorista. Así es como ayer, la cotización en las pizarras de la city quedó a un paso de los $ 3,80–considerado como el techo que tocaría el dólar a fin de junio– en $ 3,76 para la compra y $ 3,79 para la venta. En el circuito mayorista, el tipo de cambio avanzó 5 milésimas para cerrar en $ 3,779 comprador y $ 3,78 vendedor.
En esta línea, en algunas entidades financieras reconocieron que la venta de billetes en sucursales, dio un salto de 30% respecto de hace una semana. “Hace unos días atrás vendíamos cerca de u$s 10 millones diarios y el viernes el público se llevó cerca de u$s 14 millones”, detallaba el jefe de mesa de un banco. Pero es cierto que la demanda de la gente no presiona sobre el precio del tipo de cambio. Los grandes inversores son los que están impulsando al alza el valor del dólar. “Hay más demanda tanto de empresas como de bancos por cobertura”, explicaba un cambista. Un punto que explica esta tendencia es el rally que tuvieron los títulos públicos hace una semana y la consecuente toma de ganancias que ahora se está viendo. Los inversores o bien venden sus bonos nominados en moneda local y con esos pesos compran divisas en el mercado spot, o bien venden afuera los títulos nominados en moneda extranjera que cotizan en el exterior y se hacen de divisas sin pasar por el mercado de cambios, lo que en la jerga se denomina contado con liquidación. De hecho, el precio del dólar que arrojan las operaciones a través de este instrumento ya vale $ 4, encarecido además por las trabas oficiales. “Esto denota que hay una persistente fuga de capitales que no amaina”, agregó el director de una agencia.
También el futuro es verde
Pero estos movimientos se deben además a que estamos cerca de fin de mes y muchos bancos ya han completado el cupo que tienen con el Banco Central (BCRA) para comprar contratos a futuro y de esta manera, se vuelcan a comprar divisas en el contado. A este efecto, se suma la retracción que sufrió la oferta por parte del sector exportador. En rigor, según datos de CIARA, la semana pasada el sector liquidó más de u$s 380 millones, cuando en el mes esa cifra llegó a los u$s500 millones. El derrumbe del precio internacional de la soja –a u$s 422 la tonelada– en los últimos días influyó en la retención de dólares de las firmas. Esto, por supuesto, colabora con la apreciación del dólar y obliga a la entidad dirigida por Martín Redrado a salir a suplir esa oferta, sacrificando reservas. Ayer, por caso, según consignaron en las mesas, un ente oficial agresivo vendió cerca de u$s 150 millones, cifra que hace tiempo que el organismo no desembolsaba en un sólo día. En el BCRA, no obstante, hablaron de ventas de u$s 30 millones en el spot y de unos u$s 80 y u$s 100 millones en el mercado. Ayer además ayudó la caída que sufrieron las principales monedas. El real, por caso, registró su mayor retroceso diario (2,42%) desde marzo, y terminó a 2,023 unidades por dólar mientras que frente al euro, el dólar cerró en 1,3865 unidades. La mayor demanda palpable dispara la idea de que después del 28J, la depreciación del peso se acelerará. Pero señalan que el Central tiene el poder de fuego. En los bancos aseguran que Redrado deberá poner sobre la mesa cerca de u$s 100 millones por día. |