Por Gustavo Bazzan - El dólar llegó a $ 3,80 y para muchos analistas se confirma la regla de que, en vísperas de elecciones, el mercado cambiario levanta temperatura. ¿Fiebre pasajera o síntomas de algo más importante?
Más allá de esos interrogantes, lo concreto es que en los últimos días creció la demanda de divisas por parte de públicos diversos. Están quienes compran "con papeles" en bancos y casas de cambio (y pagan $ 3,80), están los que compran "en negro" a $ 3,90 y quienes lo hacen adquiriendo acciones que se pueden liquidar en el exterior, a un precio que ayer rondaba los $ 4.
En ese escenario, el Central tuvo que intervenir fuerte y, se dijo, vendió cerca de US$ 70 millones. Su estrategia: ofertar paquetes de US$ 50 millones fraccionables en no menos de US$ 20 millones. Al menos ese fue el panorama que describió Carlos Risso, de Notibancos.
La opinión entre los analistas consultados coincide en que el dólar está en el valor que determina el Banco Central.
El precio de ayer no se veía desde mediados de 2002. Pero claro pasaron siete años y, sobre todo, mucha inflación. El dólar de entonces tenía un poder adquisitivo mayor (o costaba mucho más comprarlo), y reflejaba un tipo de cambio mucho más competitivo.
Hoy la puja entre ciertos sectores industriales, algunos políticos, y el Gobierno es si este tipo de cambio es el adecuado para que la Argentina retome la senda del crecimiento económico.
Miguel Kiguel consideró que el Gobierno se las arreglará para ir llevando al dólar por un tranquilo sendero ascendente para que el precio nominal de la divisa refleje la inflación acumulada. "Sin prisa y sin pausa, lo van a poner a $ 4,15 a fin de año y no debería pasar nada grave por ello", aclaró. Pero recordó que, si la próxima cosecha supera la actual, golpeada por la sequía, el Gobierno verá ingresar muchos dólares que este año no llegaron al Tesoro y, entonces, tendrá más resto para controlar el mercado cambiario.
Para el financista Eduardo Blasco, no hay mucho riesgo de una gran devaluación. "El Gobierno tiene dominio absoluto del mercado, pero además entendió que con una devaluación tiene más para perder que para ganar".