Por ESTEBAN RAFELE - Una intención nunca oficializada subyace al férreo control de importaciones, las trabas para girar dividendos y hasta las declaraciones juradas necesarias para comprar dólares: la de frenar el egreso de divisas en momentos de crisis internacional y creciente desconfianza, lo que redundó en una fuga de capitales de unos u$s 9.000 millones en lo que va del año. Sin embargo, el grifo cerrado a la importación de productos no sería suficiente para contener a la divisa, según un estudio privado.
La consultora Finsoport, dirigida por Jorge Todesca, estimó que la menor demanda de bienes de capital y las trabas impuestas por el Gobierno a la importación derivarán en un superávit comercial de u$s 13.000 millones, a pesar de una caída en las exportaciones de entre 15% y 20%. “No obstante, el saldo comercial podría resultar exiguo frente a la demanda de divisas en concepto del pago de deudas, del giro de dividendos y utilidades y, fundamentalmente, de la ‘fuga’ de capitales”, aseveró la consultora.
Así, el Banco Central debería permitir que el peso continúe su depreciación si no quiere sacrificar reservas, aún a riesgo de generar inflación, o resignarse a vender los dólares que requiera el mercado, si persiste la demanda de la divisa estadounidense.
Ayer, por caso, el Central vendió entre u$s 150 y 180 millones para contener el dólar en $ 3,80, ante la creciente demanda minorista, según fuentes del mercado. La entidad dijo que actuó en forma “agresiva”, pero que no llegó a sacrificar tantas reservas. El dólar informal, aquél que se usa para fugar dinero, supera en el mercado los $ 3,90.
Más allá de la típica incertidumbre electoral, el peso se deprecia desde principios de año, pero la demanda compradora no cesa. Por eso, el Gobierno implementó una serie de medidas tendientes a obstaculizar la salida de divisas.
A las citadas trabas a las importaciones se le sumaron, en el último mes, restricciones a Edesur y a bancos privados de capital extranjeros para girar utilidades al exterior. En el primer caso, el Ejecutivo adujo incumplimiento de inversiones pautadas. En el segundo, el Central exigió a las entidades contabilizar sus tenencias en títulos públicos a valor de mercado y no a valor nominal para verificar si contaban con adecuados niveles de liquidez.
De continuar la desconfianza en la economía y la consiguiente demanda de dólares, estos controles podrían profundizarse. En la city porteña estiman que los bancos recién podrán girar dividendos al exterior a partir de septiembre, por ejemplo. Mientras, las importaciones seguirán entrando a cuentagotas.
Finsoport estimó una salida de capitales en el primer trimestre de u$s 6.000 millones. Otros informes privados dan cuenta de que se fue entre u$s 8.500 y u$s 9.000 millones hasta fines de mayo. Algunos hablan de u$s 18.000 millones para fin de año, frente a los u$s 23.000 que se fugaron en 2008. “La presión por el dólar se frenó cuando apareció la soja y volvió esta semana”, afirmó Marina Dal Poggetto, economista del estudio Bein.
Para Dal Poggetto, “hay que restablecer la confianza para evitar que siga la fuga”. Consultada sobre los controles, aseveró: “Probablemente, haya más de eso, pero hay que hacer algo para frenar la incertidumbre”.
Por lo pronto, las trabas a las importaciones funcionan. En los últimos doce meses, el superávit comercial totalizó u$s 16.397 millones. Eso hace que otras consultoras prevean que en 2009 la cifra supere los u$s 16.000 millones, como Prefinex. Los u$s 3.000 millones extras ayudarían sobremanera a contener la demanda de divisas, aunque quizás no sean suficientes. |