Por LEANDRO GABIN - El sistema financiero sigue incrementando su exceso de liquidez. El sector, que medido por las ganancias de los últimos balances es uno de los menos damnificados por la recesión, actúa con cautela a la hora de canalizar sus fondos. Por el efecto del parate económico (que retrae la demanda de crédito) o debido a una decisión precautoria de las entidades, es que vuelcan sus recursos “ociosos” en forma de préstamos de corto plazo al Banco Central. En la jerga, esta operatoria se conoce como pases pasivos, cuyo stock llega actualmente a $ 17.000 millones. En las últimas dos semanas, el stock subió $ 1.500 millones y es –según operadores del mercado– un reflejo de la cobertura preelectoral que hace el sistema. De todas formas, los pases fueron utilizados –durante todo el 2009– como el mecanismo predilecto para poner a resguardo la liquidez. De hecho, suben 90% con respecto a inicios de año. Un parámetro a tomar que mide el auge de este mecanismo es ver las operaciones en el Mercado Abierto Electrónico. El volumen en pases subió 107% en mayo contra mismo mes del año pasado. Tomando junio del 2008 contra el promedio del mismo mes de este año (inconcluso aún), el caudal de negocios crece 120%.
Incentivo
Para las entidades, el incentivo es claro: colocarle dinero a Martín Redrado es como abrir una caja de ahorro (la disponibilidad es inmediata), ya que el negocio no pasa por la tasa del 10,5% anual a 1 día de plazo que le paga el Central por estas operaciones. Prestar al sector privado sería mucho más rentable pero conllevaría mayores riesgos, si es que hubiera demanda de créditos.
De hecho, los bancos tienen la oportunidad (en caso de prestarle al Central a más largo plazo) de tomar una cobertura por el riesgo de tipo de cambio. De esta manera, los bancos ganan con la tasa que paga la autoridad monetaria y se cubren con el contrato a futuro para no tener pérdidas por la variación del tipo de cambio. De todas formas, las entidades no utilizan este mecanismo para ganar plata, sino como una forma de poner a resguardo su exceso de liquidez.
El mecanismo tampoco es negativo para el Banco Central. De hecho, es una manera de regular la cantidad de dinero, porque los bancos al prestarle a la autoridad monetaria tienen menos pesos para –por ejemplo– correr hacia el dólar. En definitiva, le sirve ambos.
Estancamiento
La contracara del incremento de los pases pasivos es el estancamiento del crédito. Si bien la demanda, dicen en los bancos, cayó mucho (también por la incertidumbre), esta liquidez es la que primero puede volcarse a dar préstamos con mayor facilidad (porque está disponible inmediatamente en caso de necesitar los fondos). El stock de préstamos al sector privado llega a $ 110.000 millones, con una leve caída con respecto a fines de mayo. De hecho, en el año el crédito prácticamente no se movió: el stock crece sólo $ 1.200 millones, menos del 1%. La actitud precautoria de las entidades no se modificaría en el corto plazo. En el Central, de hecho, prefieren que se mantenga el conservadurismo a que se preste alegremente comprometiendo la salud del sistema. “Si los bancos no tuvieran tanta liquidez, los sucesivos hecho de estrés financiero los hubiera golpeado mucho más. En este escenario, hay que preservar la solvencia”, dicen en el Central. |