Funcionarios del Banco Central que siguen minuto a minuto todo lo que ocurre en el mercado cambiario se mostraron ayer despreocupados por la lenta pero persistente suba del dólar (o, lo que es lo mismo, la devaluación del peso). Ayer el dólar llegó a $ 3,81 (un valor nominal que no alcanzaba desde junio de 2002) en las casas de cambio pero permaneció sin cambios en el mercado mayorista, donde se operó a $ 3,793 para la venta.
Las fuentes del organismo monetario aseguraron que el Central no vendió en estos días la cantidad de dólares que le atribuye el sector privado, y que en verdad las operaciones están -a un paso de las elecciones- motorizadas por pequeños ahorristas. "Son los que suelen ponerse más nerviosos y los que terminan pagando más caro el dólar", afirman.
Por lo pronto, ayer el Central anticipó que, si hubo una baja leve de las reservas, fue por la depreciación de la parte de los fondos invertidos en euros y libras esterlinas. Y porque el Tesoro compró divisas para la cancelación de un préstamo otorgado por un organismo internacional.
Por el lado de la intervención puntual en el mercado cambiario (futuro o contado "spot") en el Central afirmaron que el saldo resultó levemente vendedor.
De todas maneras, en la entidad no tienen empacho en vender los dólares que consideren necesarios. "Si acumulamos más de 46.000 millones de dólares no es para sentarnos arriba de ellos, sino para usarlos cuando lo consideramos necesario", alegan.
Más allá de las argumentaciones "tranquilizadoras" del Central, lo cierto es que el público se está llevando entre 80 y 90 millones de dólares por día. Muchos de esos dólares permanecen dentro de los bancos.
De todas maneras ayer se percibió una mayor presencia de los exportadores de granos. Se calcula que volcaron al mercado 100 millones de dólares.
El acto electoral del domingo es visto como un elemento intranquilizador, por la incertidumbre que despierta la paridad entre los candidatos, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, la tensión cambiaria parece pasar desapercibida en los mercados de bonos y acciones, que volvieron a subir con fuerza.