Por Javier Blanco - Sabedor de que, en el contexto de incertidumbre vigente, hay más potenciales compradores de dólares que vendedores, el Banco Central (BCRA) avanzó en las últimas horas en una nueva medida que busca controlar y restringir la demanda de divisas. Desde el lunes pasado, la entidad redujo de un año a un mes el tiempo para que empresas y particulares le informen sobre los pagos anticipados que tengan previstos por deudas contraídas con el exterior, según dictaminó mediante la comunicación A 4960. La medida, definida ante LA NACION por un funcionario del ente monetario como "una adecuación normativa a la época de vacas flacas", apunta a desalentar compras preventivas de particulares o empresas que vulneren los límites vigentes (que se mantienen en US$ 2 millones al mes -para atesorar- o cifras superiores sólo en caso de que alguna operación -que deberá ser convenientemente autorizada- lo justifique) apelando a esa excusa. Con esta determinación, además, el BCRA procura tener una mejor radiografía de la demanda "previsible" y desalentar la persistente fuga de divisas que, según estimaciones de la consultora bursátil Portfolio Personal, habría sumado otros US$ 2000 millones en junio, con lo que la sangría redondearía ya los US$ 10.000 millones en lo que va de 2009. "Lo que buscan es limitar compras a cuenta de algo y que, en la mayoría de los casos, están impulsadas por la expectativa de una suba progresiva en el tipo de cambio", interpretó un operador cambiario. Según el último informe de deuda privada recientemente publicado por el BCRA, al último 31 de diciembre el total de obligaciones con el exterior declarado por el sector privado totalizaba los US$ 58.443 millones, correspondiendo US$ 53.297 millones (91%) al sector privado no financiero y US$ 5146 millones (9%) al sector bancario privado. Pero "el 21% de la deuda exigible y 18% de los próximos vencimientos correspondían a deudas financieras que se encontraban en manos de empresas del mismo grupo". El límite, mucho más laxo, para informar sobre este tipo de operaciones databa de 2005, cuando la Argentina -de alguna manera- estimulaba la salida de divisas para contrarrestar la presión bajista que se esperaba sobre el tipo de cambio a partir del ingreso de divisas que generaría el cierre de la gigantesca reestructuración de la deuda. |