| HAY MENOS DE LA MITAD DE LOS INVERSORES QUE HABÍA EN 2003 | | | Producto de la crisis global y los conflictos locales, la cantidad de cuentas comitentes en el sistema bursátil se redujo un 60% respecto del pico de 2003. Los números muestran que los inversores registran mayor número de bonos y monedas |
El conflicto con el campo y la estatización de los fondos de pensión, en el plano local, y la crisis financiera global, en el internacional, no sólo dejaron al mercado de capitales argentino reducido a su mínima expresión. Otra de las consecuencias directas fue que sus inversores, golpeados por los magros resultados obtenidos en varias decenas de meses, decidieron pasar al “club de los cautelosos” y se afanaron con ahínco de penetrar en el menú de la renta fija local.
Más líquido y menos atado al malestar económico, en los últimos meses, los bonos se mostraron como el activo más negociado en la plaza versus la sensible baja que tuvo lugar en los negocios en acciones, y en las inversiones provenientes del exterior. De hecho, éstas interrumpieron su prometedora expansión que había empezado a mostrar en los primeros años de recuperación económica.
Un estudio de la Oficina de Investigación y Desarrollo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA) reveló ayer que, entre los años 2000 y 2009, la cantidad de subcuentas con tenencia registrada en Caja de Valores –las cuentas que debe abrir cualquier persona que desee hacer una inversión en el mercado local– superó los 514.000 depósitos. Lejos de ser una cifra representativa, el número mostró un retroceso de casi 60% respecto del pico máximo que se registró en 2003.
Además, la BCBA precisó que en el último tiempo, “los instrumentos más utilizados se repartieron entre las acciones, los títulos públicos y los depósitos en moneda”. De todas formas, señalaron que “producto de una prudencia exacerbada a la hora de operar en la plaza, los montos negociados empezaron a estar cada vez más concentrados en la renta fija”.
El mundo de los bonos, un orbe poblado de menor volatilidad y mayor predecibilidad, es considerado tradicionalmente de mayor cautela que el de las acciones y un activo que se muestra acorde a aquél que no quiere gran exposición al riesgo. Eso explica que su avances en los volúmenes negociados sean vistos hoy como un reflejo evidente de la mayor aversión al riesgo que consolidaron la crisis global y, en el frente interno, la pelea con el sector agropecuario.
“De acuerdo con la cantidad de subcuentas que tiene cada tipo de instrumento en la Caja de Valores, los bonos aumentaron progresivamente su participación, al avanzar de 184.304 cuentas, en el 2000, a 342.016 para junio de 2009”, explicó el informe. Eso, aclaró, significó un incremento del 85,57% en ese tiempo y una participación de 66,5%.
Detrás de estos se ubicaron instrumentos más riesgosos, como las acciones, que pasaron de representar unos 110.240 depósitos, en el 2000, a unos 137.991 en estos días. “Durante los tres primeros años, las cuentas en acciones oscilaron entre el 36% y el 45% de participación. Pero luego de la crisis de 2002 no volvieron a superar el 23%”, explicaron desde la BCBA.
Los extranjeros no pisan Argentina
Dentro del total general de cuentas habilitadas para operar en la Caja, los títulos públicos representaron el 63% mientras que las acciones cuentan por menos de la mitad. En el caso de las monedas, éstas participan por el 17,03% del total. Los fideicomisos financieros, en tanto, explican apenas 1,45%, y las obligaciones negociables, 0,91%.
Cuando se trata de revisar el número cuya etiqueta principal pertenece a una persona jurídica, en cambio, esa proporción fue diferente: un 44% en bonos, un 35% en monedas, un 16% en acciones y el resto en ON’s y fideicomisos.
Los datos dan cuenta también de una fuerte estampida del capital extranjero en el último año. “Las cuentas de inversores extranjeros registraron un incremento importante en cantidad a lo largo de la serie”, precisó el estudio. Sin embargo, estimó que, desde fines de 2008, se evidenció una fuerte contracción.
En números: de las 1.879 cuentas que estaban registradas en el año 2000 a nombre de inversores extranjeros, el 25,12% se esfumó, y hoy se observa un total de 1.407, con una participación en todo el mercado que representa apenas 0,27%.
Según el informe, los extranjeros mostraron una especial preferencia por las acciones entre el 2000 y el 2003, pero empezaron a modificar sus preferencias inversores con el correr del tiempo. Así es como, ese año, los títulos operados por compañías e individuos del exterior alcanzaron un total de 2.601, frente a las 1.102 acciones negociadas. Para fines de junio pasado, las inversiones en renta fija cayeron 42,57% respecto de 2000 (313 cuentas), mientras que las que recaen en renta variable se redujeron 41% (867). Al analizar quiénes poseen los distintos instrumentos, los investigadores de la Bolsa observaron que, sobre el total de saldos en acciones, el 60,57% estuvo en poder de personas jurídicas del país, y el 22,09% de las personas físicas argentinas. El resto (precisamente: un 17,34%) pertenece a extranjeros.
|