Por DOLORES AYERRA - En lo que va del 2009, la dolarización de carteras se incrementó casi un 20%. Medido en términos interanuales, el avance del total del stock de los depósitos en moneda dura –hoy en u$s 9.461 millones– es casi de un 50%. Las razones son un combo de incertidumbre sumado a un contexto recesivo en materia económica, que impulsó a los pequeños ahorristas a cubrirse en dólares, aunque dentro del sistema.
No obstante, en los últimos dos meses, es decir desde mayo, se nota un cambio en la composición de estos depósitos. Concretamente, se registra un traslado de plazos fijo en dólares a cajas de ahorro en esta moneda. Es decir, que los números muestran un descenso en las primeras colocaciones y un incremento en las cuentas a la vista. De esta manera, según datos que publica el Banco Central (BCRA), el stock total de plazo fijo en dólares del sector privado en ese período cayó u$s 145 millones, o el equivalente de 2,62%, tomando los u$s 5.533 millones que se registraba a principios de mayo, contra los u$s 5.388 millones al 26 de junio –último dato oficial disponible–. Entre tanto, el total de cajas de ahorro en dólares se elevó durante el mismo período en u$s 219 millones o lo que es igual, anotó un avance de 6,6%. Así, estas cuentas pasaron de u$s 3.317 millones a principios de mayo hasta los u$s 3.536 millones al 26 de junio.
Según fuentes del sector, existe más de un motivo para explicar el traspaso de los ahorristas. En primer lugar, una clara preferencia por la liquidez y rápido acceso a los fondos a medida que se acercaban las elecciones legislativas. De este modo, la desconfianza no sólo se manifestó en la moneda, sino también en la disponibilidad del dinero. Es decir, resultó ser una doble cobertura. Un informe de la consultora económica Econviews explica que “en este lapso se fugaron poco más de $ millones y u$s 150 millones de los plazo fijos, equivalente a 3% de los depósitos a plazo. En el caso de los depósitos en dólares hubo un traspaso casi 1 a 1 de inversiones a plazo a cajas de ahorro, privilegiándose el rápido acceso a los fondos”.
Pero sumado a la desconfianza, también hay una cuestión de rentabilidad que desincentiva a los inversores. Resulta que el crecimiento de la demanda de plazo fijo en dólares, sumado a la imposibilidad de colocación de estos depósitos –vale recordar que tras la crisis de 2001, los dólares depositados en los bancos sólo pueden prestarse para la prefinanciación de exportaciones–, generaron una caída en las tasas de interés de este producto. Por un lado, el nivel de exportaciones se reduce cada vez más, a la vez que las empresas tampoco quieren endeudarse. De esta manera, el rendimiento para estos depósitos ha disminuido en los últimos dos meses. Claro, que las tasas nunca fueron muy elevadas. Pero ahora, menos aún. En muchos casos pasaron de estar entre el 1,5% o 2%, al 0,5% o 0,9% para los plazos de entre 30 y 90 días–que son donde se concentran el 80% de estas colocaciones–.
“El menor rendimiento hace que los ahorristas pierdan el interés por los plazo fijo y se vuelquen hacia depósitos a la vista”, explicaron en un banco.
“En los últimos meses las tasas de los plazo fijos en dólares cayeron fuerte desde el 2% o 1,5% hasta el 1% o 0,5%. Esto es producto de la alta dolarización que tenemos en los bancos al tiempo que no tenemos destino donde colocar esos dólares porque ha caído fuerte la actividad comercial. Entonces los clientes ante tasas cada vez más bajas, prefieren la liquidez”, manifestó el gerente de depósitos de una entidad extranjera de primera línea.
Las perspectivas, no obstante, en el sector es que la dolarización continúe. “ Para que cese la permanente fuga de capitales, el dato principal será una fuerte señal oficial sobre el gasto público”, explicó Ramiro Castiñeira, de Econométrica. |