El secretario de Comercio Interior fue bautizado como "Highlander", en referencia al personaje de la clásica película de ciencia ficción, caracterizado por su condición de inmortal. La razón es simple: pasan los ministros, funcionarios y técnicos, pero Moreno queda, resistiendo toda ley de gravedad que por naturaleza existe en cualquier gobierno.
La última parecía la vencida: tras el duro revés electoral que recibió el oficialismo, comenzó la limpieza en el Gabinete. Así fue como le tocó armar las valijas a la ministra de Salud, Graciela Ocaña, y al titular de Transporte, Ricardo Jaime.
Y cuando todo hacía prever el final de la era Moreno, con las partidas de Sergio Massa y Carlos Fernández, el secretario salió triunfante.
Así, pese a las denuncias por sus interferencias en el INDEC, el control de precios y las trabas a las exportaciones del sector agropecuario, fue ratificado en su cargo por Cristina Fernández de Kirchner y, lo que es más importante, por el ex presidente Néstor Kirchner, que en él tiene a uno de los pocos hombres de confianza.
Si bien hay industriales que ya comenzaron a revelarse -como algunos fabricantes de alimentos que subieron sus precios sin contar con su visto bueno-, lo cierto es que Moreno está firme en su cargo. La mejor muestra es que, tras el importante recambio de este martes en el Palacio de Hacienda y la jefatura de Gabinete, su nombre ni siquiera figuró en los rumores.
Un estilo que sigue vigente En este contexto, su plan implementado para controlar al máximo la salida de dólares vía comercio exterior continúa generando problemas entre los empresarios.
A pesar de que varios de ellos esperaban que disminuyeran las presiones oficiales, lo cierto es que la regla Moreno conocida como “prohibido importar si no se exporta”, se encuentra vigente y ya produce sus primeros efectos negativos en los balances de las compañías instaladas en el país y que dependen de los productos fabricados en el exterior.
El plan, que no está regido por ninguna normativa y fue dado a conocer por boca del propio secretario y hasta por funcionarios de la Secretaría de Industria, estipula que por cada dólar en mercadería que se quiera ingresar al país, esta empresa deberá compensar la operación con una exportación por el mismo valor.
Por el momento, esta política se aplica para los importadores de calzados, juguetes, electrodomésticos y hasta afecta a los supermercados. Sin embargo, desde la Secretaría adelantaron que podrían imponerse en otros sectores considerados “sensibles”.
En qué consiste la maniobra oficial Los empresarios perjudicados están atados de manos porque tienen trabados los pedidos de licencias no automáticas, un trámite obligatorio para una canasta determinada de bienes de consumo.
Las mismas, según la Organización Mundial del Comercio (OMC) pueden demorar 30 días pero en la Argentina los plazos superan los 300. Con estas demoras, desde la Cámara de Importadores (CIRA) alertaron que hay un “enorme” stock de licencias acumuladas que ya quedaron inutilizadas.
Todos los empresarios afectados coinciden en que las trabas para desarrollar este tipo de negocios no tienen como objetivo favorecer la industrialización de la Argentina, sino que lo único que busca es evitar que el histórico déficit de la balanza comercial del sector industrial siga comiéndose dólares. Esto es fundamental para el Gobierno en tiempos en los que el país no cuenta con crédito externo y depende más que nunca del superávit.
“Agarrate la valijita y andate a Angola a exportar algo”, fue la frase que Moreno lanzó a un empresario del sector de electrodomésticos -con mercadería parada en Aduana por u$s4- y que quedó para la posteridad.
Otra de sus expresiones clásicas cuando golpean la puerta de la Secretaría para pedir explicaciones es “no me van a conmover”.
Así, la crisis internacional y estas prácticas restrictivas provocaron un desplome de las importaciones de casi 40% durante el primer semestre del año, según datos oficiales adelantados en exclusiva por iProfesional.com.
En este contexto, los importadores, si quieren que se mueva el expediente frenado en Lealtad Comercial -una dependencia de la Secretaría de Comercio-, tienen que presentar un plan de comercio exterior que contemple las importaciones y también las exportaciones para compensar los dólares.
Algunos empresarios directamente decidieron “hacer malabares”, mientras que otros recurrieron a salidas prácticas pero poco rentables.
El representante de una de las principales marcas a nivel mundial de calzado e indumentaria que opera en el país y que pidió absoluta reserva, explicó a iProfesional.com que lo que están haciendo algunas compañías del sector con presencia global "no son cosas muy sensatas desde el punto de vista comercial, pero no les queda otra salida”.
Al respecto, aseguró a este medio que “ya hay empresas que para liberar cargamentos frenados, decidieron salir a exportar a Brasil y a pérdida”.
Sucede que el país vecino es un verdadero “monstruo” en el sector del calzado y la indumentaria y no es un mercado natural para la Argentina en estos rubros, por lo tanto, estas operaciones serían inviables sin la intervención de Moreno.
“Lo están tomando como un costo para mantener la operatoria funcionado”, explicó el directivo, para luego subrayar que las importaciones son necesarias para completar la línea de productos y sostener el prestigio de una marca en el país, ya que gran parte de lo fabricado en el exterior no se puede replicar aquí por el nivel de inversiones y la escala que se requiere.
“Los casos más típicos son envíos entre filiales. La decisión de la casa matriz es que en Brasil se deje de fabricar determinado modelo o que dejen de comprarlo en otros mercados mucho más convenientes que la Argentina en cuanto a los costos de producción y que los provean desde acá”, explicó.
“Esto no es económicamente sensato, pero es necesario para que en la Argentina podamos tener toda la oferta necesaria para satisfacer a los clientes”, destacó. Quitas de hasta el 30% Estos no son los únicos inconvenientes que enfrentan las compañías. Aquellas que no cuentan con filiales a nivel global, aseguran que los supermercados -muchos de los cuales tienen negocios en el exterior, exportando alimentos, por ejemplo-, les cobran un “peaje” a cambio de liberarles la mercadería.
En otras palabras, si una empresa accede, le entrega la mercadería al supermercado con quitas que llegan al 30% y luego estos bienes son comercializados al precio de siempre.
Patear la pelota hacia delante “Como prueba de buena voluntad y porque soy muy bueno, te voy a firmar los primeros 500.000 dólares de licencias a cambio de un plan de exportaciones”, aseguró el representante de una conocida marca de calzados de trekking que le dijo Moreno en una reciente reunión.
“¿Te das cuenta de que te estamos dando las licencias antes de que exportes un dólar, sólo con un papel y tu compromiso? Ahora, si dentro de cinco meses entro en el sistema y veo que no cumpliste con eso, olvidate de seguir trabajando en este país”, fueron las palabras que el polémico secretario habría disparado.
A pesar de esta advertencia, algunos directivos, al no encontrar alternativas de negocios de exportación y que tienen compromisos asumidos en el país, decidieron “jugársela”: importar y luego ver qué pasa.
“La decisión que tomaron algunos fue que les firmen las licencias, presentar un plan de exportaciones cualquiera y dentro de cinco meses Dios dirá”, sostuvo el empresario que el año pasado importó 200.000 pares de zapatillas pero que hasta pocos días no había podido ingresar nada.
“No podemos darnos el lujo de perder toda la mercadería que tenemos en el puerto y en zona franca porque a este funcionario se le ocurrió una cosa así. Las empresas quieren zafar en este momento. Apuestan a que el día de la mañana, Moreno no siga al frente de la Secretaría o que se tranquilice esto y el tema quede en el olvido”, aseguró.
Se extienden los problemas Las trabas que sufren los importadores no están limitadas sólo a los productos sensibles.
A fines de 2008 el Gobierno aplicó licencias automáticas a más de 1.200 productos, entre los que se encuentran cámaras digitales, alfombras, herramientas y alimentos para animales.
A diferencia de las no automáticas, éstas tienen plazos mucho menores y son utilizadas como un instrumento de monitoreo más que como barreras pararancelarias.
Sin embargo, en las últimas semanas, desde el Ministerio de la Producción echaron mano a esta alternativa para dificultar más las operaciones.
En diálogo con iProfesional.com, el presidente del Centro de Despachantes de Aduana (CDA), Rubén Pérez, alertó que “comúnmente las licencias automáticas demoraban 48 horas, pero ahora las están estirando hasta los 10 días”, el plazo máximo aceptado por la OMC.
Amenazas de Brasil En este contexto, crece el malhumor por parte de los funcionarios brasileños.
Según el diario O Globo, el gobierno del país vecino "evalúa elevar una demanda a la OMC contra Argentina”.
La denuncia se basaría en el hecho de que las autoridades argentinas "estarían tardando mucho más que 60 días para liberar los productos brasileños, lo que vulnera las normas internacionales vigentes", según DPA.
La molestia de Brasilia se debe principalmente a las denuncias de empresarios de los sectores de calzados y de muebles, quienes aceptaron una "restricción voluntaria" de sus exportaciones a Argentina, pero que, pese a ello, se quejan de demoras de hasta cuatro meses en la liberación de las licencias de importación.
"Esa situación está degradando el ambiente de negocios entre Brasil y la Argentina. Ante una demora tan grande, el importador argentino desiste de comprar el producto brasileño", expresaron desde el Ministerio de Desarrollo del país vecino.
Juan Diego Wasilevsky |