El dólar marginal sube centavo a centavo. El viernes llegó a $ 3,90, mientras en el Gobierno se jactan de la tranquilidad cambiaria.
En el Poder Ejecutivo la economía se vive a través de sensaciones. Por eso se creó este INDEC, para que los números reflejen lo que al Gobierno le gustaría que fuera la economía. La palabra «tranquilidad cambiaria» es como las cifras del INDEC: tapa una realidad.
Si bien en el circuito oficial predominan los vendedores, no sucede por la confianza en el peso, sino porque han alejado a los compradores del mercado.
Primero fue Guillermo Moreno presionando a las empresas compradoras de divisas, acompañado por la gestión de inspectores del Banco Central en las mesas de dinero de los distintos bancos. Todos los que compraban dólares debían reportar por qué lo hacían. Y si lo justificaban y la cantidad era alta, les pedían que la repartieran en cuotas para no dar la sensación de fuga de divisas. Después, Moreno se sentó sobre los permisos de importación y sacó a los importadores del juego. Allí se fue otra importante fuente de demanda de dólares. Por último, Ricardo Echegaray, el titular de la AFIP, emitió una circular para controlar a los que compran dólares.
Todo este movimiento hizo que el mercado en blanco se redujera a mínimos desconocidos.
El Forex-MAE, el principal mercado mayorista, que en otras épocas negociaba u$s 600 millones diarios, ahora con dificultad ronda los u$s 200 millones. El MEC, donde operan los corredores de cambios, en los últimos días negoció menos de u$s 100 millones, cuando el año pasado negociaba poco más de u$s 200 millones.
Los dólares que faltan en el circuito legal ahora están en el marginal. Los negocios aumentaron, y en los últimos días este dólar vendido por «arbolitos» que llevan al cliente hasta las «cuevas» subió de $ 3,83 a $ 3,90.
Lo que la calma cambiaria le oculta al Gobierno es la fuga de divisas que tiene un ritmo de u$s 10 millones diarios. Parece un goteo, pero son más de u$s 2.000 millones mensuales y explican por qué las reservas del Banco Central están estancadas en u$s 46 mil millones, a pesar de estar en la temporada alta de liquidación de divisas de los exportadores de granos.
El mercado oficial y el marginal son dos mundos opuestos. En el primero, el Banco Central sustituye a los compradores que alejaron Moreno y Echegaray. Con adquisiciones de alrededor de u$s 20 millones diarios, consigue mantener a la divisa en el mismo valor.
En el «blue» funciona un circuito de bonos y cupones del Boden 2012 para sacar dólares al exterior. La triangulación forma un dólar llamado «contado con liquidación», que vale poco más de $ 3,90. Además de este dólar, está el que compran todos los días los ahorristas, que el viernes cerró a $ 3,90. También hay demanda de euros, moneda que está a $ 5,50 y todavía no tiene un gran control de compras.
Si la suba de los bonos llega a detenerse como sucedió el viernes, habrá más demanda de dólares. En el último día de la semana hubo una fuerte toma de ganancias que debilitó a los bonos que más habían subido por la buena repercusión que tuvo la noticia del canje de deuda.
Los bonos en dólares, después de las elecciones, no brillaron como lo hicieron en abril, mayo y junio.
En esta semana puede acelerarse la suba del dólar marginal y enfriarse el entusiasmo por los bonos. |