Por IGNACIO OLIVERA DOLL - No fue sólo el envión externo sino, sobre todo, el empujón de algunas novedades locales, lo que hizo que los bonos argentinos ajustados por CER vivieran en julio su primera “fiesta” en mucho tiempo. Más que la poco convincente decisión de Boudou de sincerar el Indec, fue la entrada de la ANSeS a las mesas de dinero lo que generó presión sobre los precios de los abandonados títulos en pesos, y que los dejaron con los mejores rendimientos del mes, por encima de prácticamente todos los activos locales. Las acciones bancarias se beneficiaron con esta mejora y ayudaron al Merval a lograr un máximo no registrado desde septiembre del año pasado (1.719,87 puntos), tras la caótica quiebra de Lehman Brothers.
“Los títulos en pesos estuvieron impulsados por el intento del Gobierno de canjear los bonos indexados, o recomprarlos, y reemplazarlos por otra serie que no esté ajustada por CER, y con eso terminar con la incidencia de la inflación en los activos financieros. Más allá de que ya esté dañada la confianza, esto sirvió al menos para el corto plazo: especulando con esto, los inversores retomaron posiciones importantes en estos bonos”, explicó el analista de Silver Cloud, Javier Salvucci.
Los más largos fueron, como siempre, los primeros en reaccionar frente a esta especulación. El Par en pesos brilló con una suba inédita de 42,7%, que lo llevó a cerrar el viernes en los $ 31,10; sólo apenas por debajo de la que mostró el vapuleado Pro13, que pasó de $ 34,8 de fin de junio a $ 50,5 del último viernes, con un avance de 43,4%. Lo siguieron otros bonos del canje, como el Bogar 18 ( 21,5%) y el Descuento en pesos (20,3%).
La suerte fue también para los nominados en dólares. “En estos la recuperación fue lógica, porque son los que más rinden en la región, y se especula que puedan volver a niveles normales”, contó Salvucci. El rendimiento del Boden 2012 estaba en el orden del 28% en junio y, tras un avance de 9,15% en su precio, se vio reducido el viernes a 22%; el Bonar V, que había llegado a ofrecer 35% en dólares, avanzó 22,6% en su cotización y terminó con un retorno de 27%. “Sin duda, algunos títulos todavía tienen recorrido a un rendimiento en torno al 18%, porque la hipótesis es que deberían estar rindiendo igual que los de Venezuela. Las tasas de los bonos locales están bastante por encima de las de ese país, pero está claro que hoy la situación local no es tan caótica como para pedir esos rendimientos. El peligro de default prácticamente desapareció”, agregó el analista.
La buena performance en acciones locales llegó en plena temporada de balances de las compañías estadounidenses. Por eso el Dow Jones en Nueva York avanzó 8,57% (ver aparte), prácticamente lo mismo que el Merval (8,32%) y el Merval Argentina (7,7%).
“Los mercados emergentes acompañaron el movimiento de los desarrollados; obviamente, siempre con más volatilidad”, explicó Alejandro Bianchi, de InvertirOnline. Aún así, el analista destacó la diferencia entre el avance del MSCI Emerging Markets (el de los “emergentes”, que integraba la Argentina hace un año) y el del MSCI Frontier Markets (“mercados de frontera”, que integra actualmente): de 9% y 1,14%, respectivamente.
En el mercado local, las monedas no tentaron demasiado a los inversores: el euro y el dólar cerraron el mes con una suba idéntica, de 0,9%.
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