La reducción de los indicadores de riesgo que viene experimentando la Argentina permite acercar el sueño de volver a los mercados de capitales. Claro que los pasos previos para alcanzarlo son largos: arreglar con los holdouts y el Club de París. Incluso cerrando esos capítulos de incumplimiento que el país acarrea desde el 2005 (cuando terminó de reestructurar de gran parte de los títulos en default), no está asegurado el pasaporte a los mercados voluntarios. Los rendimientos (las tasas) de los bonos locales, a pesar de la recuperación de los últimos meses y la baja del riesgo país, siguen siendo prohibitivos para conseguir financiamiento a costos normales.
Mientras que los países de América Latina se financian a menos del 6% anual en dólares, la Argentina tendría que experimentar otra importante suba en sus títulos para acercarse al 10%-15% de tasa. Que los spreads en el universo emergente hayan ajustado muchos es buena noticia para Amado Boudou. Si se mantiene o incrementa el apetito por altos retornos, y el país puede mostrar “buena voluntad” encaminando sus pasivos con los acreedores, es probable que los bonos locales tengan buenas perspectivas.
Según la consultora Maxinver, los bonos argentinos continúan ofreciendo rendimientos en dólares del orden del 20%, que resultan competitivos frente a los de otros países emergentes, como Venezuela (14%) y Ucrania (12%). “Aunque el diferencial de mayor retorno de los bonos locales respecto de los ucranianos ha tendido a reducirse significativamente en los últimos tres meses, hasta estabilizarse cerca del 8%y el 10%, aún existe margen para que los diferenciales de rendimientos se sigan achicando”, sostiene la consultora.
La comparación con estos países no es antojadiza. Venezuela hace gala de su instabilidad política, con enfrentamientos constantes en medio de la “revolución bolivariana” de Hugo Chávez. Al tener petróleo, el mercado cree que pagará sus deudas, por eso los bonos rinden menos que los argentinos. Y en el caso de Ucrania, existió una situación de fuerte tensión político-económica. Se presentó una fuerte devaluación, una corrida de depósitos bancarios, una baja del nivel de actividad. O sea, los bonos locales tienen “ventajas” de tasas contra naciones con una alta inestabilidad política y económica.
“Con un riesgo país en niveles más bajos y con un contexto internacional más alentador, Argentina buscará implementar un plan para volver a emitir deuda en el exterior. Si bien se pudo cumplir con el pago del Boden 2012, las dudas de los inversores están en como se enfrentarán las obligaciones de deuda del año próximo. Para ello es fundamental que antes el Gobierno llegue a un acuerdo con el Club de París y con los bonistas denominados holdouts para poder recuperar la confianza del mercado externo”, señala –por su parte– Research For Traders. Los bonos actualmente cuentan con tasas por debajo de 20% en promedio, a diferencia de los retornos por encima de 50% que se registraron en el primer trimestre del año. Pero, dice, “los bonos podrían estar cerca de un techo, debido al reacomodamiento de precios que tuvieron”.
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